Tocada y hundida.
Como decía Rubén Blades, sorpresas te da la vida.

Sí, cierro. Pudiera haber seguido. Me dejo mil canciones, youtubes y páginas web por compartir.
¿Me quedo con una? Vuelvo a lo conocido, a mi segura y eterna recomendación: “A night in San Francisco”, el perfecto directo de Van Morrison. (¡Ponlo!).
Van Morrison – Did Ye Get Healed? – Live Version – 2007 Remastered

Cierro, la mejor etapa de mi vida. Gracias por haberme acompañado.

En este blog he descargado emociones, indignaciones y esperanzas. En él me refugié cuando abrazaba a la soledad, a veces consciente de ella y otras no. Me comí la cabeza, filosofé.
Lo que he aprendido…
El balance más positivo no puede ser: de aquí me llevo varios buenos amigos y una relación de tres años. ¿Quién da más?

Es el fin de una etapa. Cambio de ordenador, de piso y de blog. Cierro el blog, más bien. De escribir y desahogarme nunca dejaré, porque no puedo. Eso me salvó una vez, y ya descubrí el asidero.

Adiós.

Este blog se autodestruirá en… en cuanto encuentre tiempo para pasarlo al disco duro.
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Sigo aquí, ¿vale? Mi correo es iwireturns arroba gmail.com. Para cuando quieras.

Como debe ser, a estas horas (semiborracha) y Johnny Cash de fondo (“Ain´t no grave”).
He dudado, y dudo, si cerrar todo esto y borrarlo. Cosas que pasan. Y poner, de título, “este blog se autodestruirá en … segundos, días…”. Como el Superagente 86. Cosas que pasan.
Me siento tan bien en Madrid….
Por fin. Llegué, con el estrés de la muerte, sin saberlo. Dormí, y me desperté. Y me sentía tan bien…
Tengo planes de ser madre. Igual no sale. Por suerte no soy de ésas obsesionadas. Si sale, bien, si no tampoco me voy a morir, otras cosas ganaré.
Pero claro, si soy madre se me cortará este rollo trasnochador y bohemio.
He vivido, he vivido tanto como para morirme satisfecha en este mismo momento. Pero quiero apurar. Hoy, el “Escape”, histórico bar de bolleras, un martes. Nada del otro mundo,  sólo un rato agradable.
Cerveza, whisky (me ha dado otra vez por ahí, recuerdo de viejos tiempos), y ron, comodín y lo más aceptable que había en casa, mientras escribo esto.
Sí, éste es mi blog, y como se dice por ahí “me lo follo cuando quiero” o “escribo lo que me parece”. (Estoy envalentonada, igual mañana lo cierro).
Yo creo que a Gurb le gustaría esta canción, y entendería mi estado de ánimo. Igual no mi actitud, la presión de cerrar esto, o igual sí.
Y Nay, que me despidió antes del taxi, hace media hora, y todos, que el blog ha sido mi vida, y C. (“Satisfied mind”).
Voy a tener que ir al baño.
Sí, hermanita de mi vida, lectora inesperada de mi blog, no sólo hablo de “lesbianismo y cocaína”, sino de todo lo que me va pareciendo. Es la vida (sé la ví).
Me dan tres días, tres, después de dos meses y medio de levantarme a las 7-8 de la mañana y vuelvo a las andadas: nocturna perdida, pero perdida perdida, no tengo remedio. (Dicen que un niño te da la noche: ¡bah…!).
Quiero una noche, de verano, ahora o mejor más tarde, en Estepona, Cataluña o Portugal, en la playa o cerca, con la gente de este blog, de vino y rosas, de vino y noche larga, de hablar y música de fondo, de hablar y disfrutar. Quiero. Lo haremos, ¿verdad?
Y quiero, y tengo, que agotar los tiempos, de aquí a entonces, de aquí a dentro de nada. Y bailar: el viernes voy al klubbers no sé qué, a klubbers.com (Faithless), y follar, y comer y beber, y no sé qué, y nada, como he hecho siempre, agotar los tiempos.
Y de todas formas da igual. Tengo una edad. La juventud no se puede prolongar. Sí la ilusión de vivir. Eso no acabará.
Una noche de verano, de hablar y amar. En el Mediterráneo, contigo, tú.
Me dice Nay que yo, antes (hace tres años -y siempre, añado yo-), era más ansiosa, impulsiva y ciclotímica, y es verdad. No entro en detalles, pero estoy mejor, sorprendentemente, para lo que nunca se pudo esperar de mí.
El post que se quedó en un puf.
Mañana quiero ir a charlar, a contarnos las vidas, el jueves a ver exposiciones y filosofar, el viernes a bailar, el sábado puede que eche de menos a C. pero me aguante, el domingo no querré pensar y me aferraré a lo que surja, el lunes a duras penas asumiré unos pocos compromisos, el martes decidiré qué hacer. El miércoles vete tú a saber.
Me encantaría, no sé, que todo fuera… no sé.

Advierto que voy a soltar un rollo muy grande, ya que no encuentro nada mejor que hacer, aunque a poco, poquísimo, que me esforzara, lo encontraría.

Es que llevo todo el día viendo noticias (estoy convaleciente aún de mi segunda bronquitis del año, lo suficientemente bien como para leer y distenderme, pero sin terminar de estar de alta -que me las pongo y me las quito yo-). Viendo las noticias y con un runrún en la cabeza.
Tal y como sospechábamos hace años, en aquellos tiempos del inicio de los blogs, el país iba a acabar mal; sin duda lo ha hecho, y éste todavía no es final, como supongo que todos seguimos sospechando. (Me gustaría un día, tranquilamente, releer blogs de tiempo atrás y extraer algunas opiniones; definitivamente, sí podríamos ganarnos la vida como Aramises y Rapeles).
Nos quejábamos entonces de que la gente no salía a la calle. Pues bien, hoy leo en la prensa que los sindicatos se quieren manifestar. Ahora. Ahora, ¿no? Se quieren ir a … Encima, a claras luces, es una pose, porque con la que está cayendo ya no sería normal que callaran. Y ni siquiera es por los parados, es por las pensiones (sin menospreciarlas, que es un tema gravísimo, pero es que ya hemos llegado al más allá). Aj, paso de ellos.
Yo no sé por donde vosotros vivís, pero aquí el paro es demoledor, y siguen cerrando negocios, y los que no lo hacen es porque ya están muy consolidados, no pagan alquileres y pueden continuar cogidos con alfileres. Se nos van hasta los inmigrantes.
Bonicas están las urbanizaciones fantasma, con las lluvias y los vientos de los últimos meses. Se han inundado casas y nadie ha ido a verlas. Tú verás dentro de un par de años. Hace tiempo, me gustaba ir a ver una urbanización inconclusa y abandonada de la anterior crisis de los noventa. En mitad del salón de una de las casas había nacido una pedazo de higuera… Era chula, le tenía que haber sacado una foto. Con el último boom, se retomó la construcción, quince años después. A día de hoy, vuelve a ser una urbanización fantasma.
Conozco, de oídas, a uno que decidió comprarse una casa en una de estas urbanizaciones, aunque todo el mundo le decía que estaba loco. Y es que no es lo mismo que vivir solo en el campo. Imagínate ahí, tanta puerta cerrada, tan tétrico todo, tan lejos de cualquier parte… Se ha pillado una depresión que ha necesitado de asistencia profesional. Ahora dice que lo deja y se va a vivir a Sevilla. No me extraña.
Total, aquí sigo, rodeada de gente que se mata por servir a unos ricos que ahora ven chic comprar en el Mercadona, y por unos políticos que no olvidan el anterior modus operandi e insisten en destruir lo poco que queda en favor del sistema que nos trajo a donde estamos.
Tengo una lucha interna, un tanto estúpida, pero estoy divagando: por un lado quiero que el sistema reviente del todo para que no haya dinero para construir la carretera que quieren hacer pasar por la huerta en la que he invertido todos mis ahorros; por otro lado, es un poco fuerte y poco solidario desear tanta miseria al prójimo. Por el primer lado, pienso también que mejor curar la enfermedad de raíz, amputar, sanear, aunque las consecuencias fueran catastróficas. Por el otro, yo, que en el fondo quiero ser optimista, espero que se pueda conseguir un camino de enmedio que alivie las penurias.
Al que me siga leyendo a estas alturas le debo una caña, me la  apuntáis (¿se nota que tengo ganas de salir?, es que llevo cinco días encerrada).
Sigo con mi runrún. Ahora hablan de un pacto de estado (que en el fondo no quiere nadie), el rey hace su papel -pero no cuenta en qué se gasta los millones- (btw, miedito me dan los oportunistas) y la prensa internacional se ensaña con nosotros (y de camino denosta un poco más a la socialdemocracia, por si no lo estaba suficientemente ya -en realidad quieren que el tiro rebote en Brasil, que se les escapa de las manos-).
Y se habla de soluciones: a cada cual peor, cada vez que oigo algo pienso el “virgencita que me quede como estoy”. Claro que el que me quede como estoy es inviable. Como dice un señor arquitecto y economista (que es el único que de verdad controla y es razonable) en el vídeo que linkeo más abajo: contando los intereses que deben los españoles a los bancos, la deuda nacional llegará a ser tres veces el PIB español, porque claro, cuando se cuenta lo que debemos, no se hace contando los intereses de las hipotecas. Absolutamente insostenible.
Se habla de soluciones, y siempre es tocando a la clase trabajadora, mira tú, no habrá otras.
Hace falta flexibilizar el mercado de trabajo, aumentar la productividad… Totalmente de acuerdo. Pero de verdad no entiendo, como “mujer empresaria” que soy ahora, tanta insistencia en abaratar el despido. De verdad, de verdad, que no me parece tan caro despedir a una persona. Sí si lleva la tira de años trabajando, digamos diez o veinte años (que digo yo que si lleva trabajando tanto contigo estará más que cualificada, y si no haberla despedido antes). Y de todas formas, si tanto te molesta, la largas igual, y ni te duele el dinero (hablo por experiencia). Y si lleva poco trabajando, ¿qué te cuesta 1.000, 2.000 euros? Pero si eso es lo que te cuesta una avería eléctrica, o una pequeña reforma en un local, o el aire acondicionado… Se les va la cabeza, esa gente lo que quiere es explotar al personal, ahora tú, ahora el otro que es más barato (más necesitado), y tiro porque me toca. Ojalá fuera tan fácil solucionar el problema como abaratar el despido.
Flexibilizar el mercado de trabajo significa otras cosas, entre otras disponibilidad y organización (dejemos el tema formación, que me consume). Soy totalmente seguidora de un solo tipo de contrato para todo el mundo, incluso a los del régimen agrario. Un contrato sencillo, un tiempo de prueba como ahora y luego indefinido si el trabajo es estructural. Si DE VERDAD es temporal, pues el tiempo que sea y que no sea renovable ni sustituible por otro. No sé, yo lo veo claro. No entiendo tanto darle vueltas a la tortilla. Y los despidos, pues por las cosas razonables que se despiden a las personas. También es verdad que nunca llegué a aprobar Derecho Laboral en España, que lo hice de Erasmus – se llamaba Seguridad Social Europea-, igual por eso lo veo tan fácil.
En fin, que si has leído hasta aquí te debo dos cañas, porque todavía no he dicho lo que quería decir al principio.
Yo quería hablar sobre las soluciones que se barajan, que siempre es en detrimento del trabajador, que se habla de abaratar el despido, de reformar el sistema de pensiones (hace años y años que tengo el pálpito de que no voy a cobrar pensión, ¿por qué será?, quizá por algo que leí en un libro de Ciencias Sociales – de entonces-, algo sobre la pirámide de población, el babyboom y demás, y si no lo decía el libro lo diría mi profesora, que siempre supo lo que se hablaba)… De reducir sueldos (jaaaaa, ¿y ya matamos de hambre a la gente directamente, no?, con las hipotecas que hay…).
¿Y no habrá otra solución? La había. Empiezo a temer que es demasiado tarde. La había hace cuatro años. Antes también, pero sólo con cuatro años antes que la hubiesen puesto en marcha se habría podido solucionar algo. Bueno, todo esto es mi opinión, pero la desarrollo:
España va de culo porque el sistema capitalista va de culo también, y el final lo veremos o no, pero todavía no sabe bien cuándo ni cómo será. Sin embargo, España tiene una característica perversa particular que agrava el problema: que en los últimos diez años ha convertido la construcción en el motor de su economía, auspiciada por la especulación y la corrupción -sin olvidar el histórico blanqueo de dinero-, desviando a sus trabajadores hacia este sector y endeudando a toda la sociedad. (Target: vivienda). Ello, además de deformar el mercado de trabajo, ha encarecido la vivienda tanto que ha condicionado la vida de sus habitantes, ya sea por hipoteca o por los altos alquileres. (Target:vivienda).
Lo que hay que tocar, lo que está mal de raíz es la vivienda, y es lo que Zapatero no ha tenido cojones de hacer, aunque supiera que tenía que hacerlo (no por nada creó el ministerio de Vivienda).
(Tercera caña y vale por tarde/noche completa, que yo después de la tercera no me miro).

Algunos abogaron, cuando la gran demanda de una casa a precio digno, por obligar a los propietarios a alquilar las viviendas vacías. En mi opinión, no hacía falta semejante medida drástica (no fuéramos a colisionar con el sacrosanto derecho a la propiedad recogido en nuestra sacrosanta constitución), bastaba con cargar de impuestos al que tuviera una segunda (quien dice segunda, dice tercera, o dice centésima) vivienda. Ello hubiera repercutido directamente en el abaratamiento del alquiler, y por ende en el precio de la vivienda, ya que muchos optaban por una hipoteca debido a que resultaba casi igual de precio que un alquiler y al final “la casa era tuya”, y el manido  “alquilar es tirar el dinero”.
¿Y la vivienda como inversión? ¿Y tener una segunda vivienda? Vaya un lujo. Había quien tenía el pisito en la playa, o en la montaña, o en la estación de esquí, y decía “es que yo no quiero alquilar el apartamento porque me gusta, de vez en cuando, ir allí y si lo tengo alquilado no puedo ir”. A lo que yo respondo: de acuerdo, es un lujo, y como tal págalo, igual que yo pago los míos.
Luego están también los que decían que no alquilaban porque luego el inquilino blablabla y no se va, y te deja el piso hecho un asco (cierto, en Espña urgía una ley de alquiler: no era tan difícil, sólo había que copiarse por encima de Alemania, Bélgica, Suecia…).
Pero no se hizo, no. Porque era cortar el negociete de las hipotecas, del amigo constructor y el chollo del ayuntamiento. Vamos, el conjunto de la sociedad.
Y si no tuvieron cojones entonces no lo van a hacer ahora, algo tan simple como supergravar una vivienda vacía. ¿No hace falta dinero? ¿Quién ha ganado más en los últimos años? ¿Quién tiene el dinero? Pues que paguen ahora. Vivienda vacía=mogollón de pelas, para el desempleo, la sanidad, la educación… Esas cosillas. Noooo.
¿Y por qué no? En Estados Unidos (que de todas formas va de culo igual – dato: el paro en la franja de la población con menor poder adquisitivo ahora mismo es mayor que en el peor momento de la Gran Depresión-), en Estados Unidos, decía,  el precio de la vivienda ha descendido un 50%. Eso está sirviendo para, más o menos, más o menos, reactivar su economía. En España no bajan ni a la de tres. ¿Por qué? Porque nuestros bancos supersolventes tienen parte de su capital respaldado por el valor de las viviendas que poseen. Si se reconociera que esas viviendas están sobrevaloradas muchos de ellos tendrían que admitir que están en quiebra. Por eso, y porque poseen muchas, no dejan que bajen.
Pero entonces, ¿qué pasaría, como decía antes, si se gravara la vivienda vacía? Que los bancos tendrían que pagar muchos impuestos, puestos que son ellos quienes poseen la mayoría de las viviendas vacías en España. Tanto dinero que igual, entonces, entrarían en quiebra, o al menos no les interesaría tenerlas en propiedad, y las pondrían a la venta masivamente, por lo que bajaría mucho el precio (hasta su valor real), y estaríamos en las mismas, que se notaría que el emperador va desnudo, es decir, que los bancos no tienen con qué respaldarse.
Y eso no se puede, porque es romper la baraja. No se puede. Pero como lo que es no tiene remedio, la otra opción es la lenta agonía, que es esto, lo que vivimos.

Este documental lo vi hace tiempo (imagino que muchos lo habréis visto), tendrá uno o dos años, calculo yo (se nota el ligero desfase con la actualidad, no corresponde exactamente a los sentimientos de este momento) y hace poco me lo tropecé de nuevo. Aunque no es la gran maravilla técnica ni de nada, sí creo que plasma, en líneas generales, lo que muchos pensamos.
Vídeo.

Y una canción de los Smashing Pumpinks (de las famosas), pero ésa os la buscáis vosotros.

Ya sé que un rollo contarle tus sueños (los que tienes cuando duermes) a los demás, porque es algo que generalmente sólo le sorprende/interesa a uno mismo. Pero en esta ocasión, y aprovechando que tengo blog, me voy a expandir. Hacía mucho tiempo que no tenía pesadillas; es más, apenas recordaba mis sueños, pero últimamente llevo una racha nada despreciable. Esta noche he tenido una, y me despertado una hora antes de lo que marcaba mi despertador. Ya no me puedo volver a dormir y, para lo que queda, he decidido bajar y escribir lo que he soñado, porque estoy flipando todavía. Ha sido un sueño larguísimo, de los más largos que he tenido nunca, por lo que ni siquiera voy a contarlo con detenimiento, aunque recuerdo detalles increíbles. Voy a resumirlo:

Yo me despierto, en el sueño, en una especie de instalación militar, de ambiente carcelario, aunque noto enseguida que no estoy presa, sino que se trata más bien de un orfanato. Hay más gente en mi misma situación. Estamos formando dos filas hacia delante. Viene alguien con autoridad y nos dice que nos tenemos que cambiar de ropa, la cual nos proporcionan, y que nos ayude a vestirnos la persona que tenemos al lado. Yo no entiendo nada, ni recuerdo cómo he llegado allí. Una vez que nos hemos hemos vestido, esa persona nos empieza a contar algo extraño sin pies ni cabeza. Al rato empiezo a entender, y me cuesta creerlo. Por lo visto, ha caído una bomba nuclear (pero no lo dice exactamente con esas palabras, por lo que encuentro difícil comprenderlo) y somos afectados. Sobrentiendo que yo me desmayaría en el momento, por eso no recuerdo nada, y me alegro de estar viva, pero me preocupa un poco mi salud. Entre tanta gente no encuentro a nadie a quien preguntar, pero se acerca un chico que fue compañero mío en el colegio, Eric [!, ni siquiera era tan amigo mío, pero hace meses lo volví a ver], que de casualidad trabaja allí, y me dice cosas de manera muy enigmática, especie de dobles sentidos, y al final me dice, al comprobar mi confusión, que no me preocupe que lo ha comprobado y todos los míos están bien, excepto Malayerba, de quien no saben nada y estaban esperando a ver si yo tenía su teléfono. Yo me sorprendo mucho y le pregunto temerosa si en Cataluña ha caído una bomba también, sin terminar de comprender las dimensiones de la catástrofe, y me dice que no, pero que Malayerba estaba de vacaciones en un bloque de pisos de Algeciras [que vaya sitio cutre al que irse de vacaciones, pensándolo bien]. Me llevan a casa de mi madre, yo sigo muy confusa y sin poder dar crédito. Allí está mi hermana también. Están más serias que tristes. Me cuentan que yo me desmayé, que no sabían qué hacer y  llamaron a un familiar mío que me llevó a ese sitio. Les digo que no me he enterado muy bien, que qué es lo que ha pasado, quién ha tirado la bomba, si habían sido los… [islamistas, quería decir], y me dicen que no, que vino en un avión desde Gran Bretaña, que entró por San Roque y la tiró en Tarifa (algo de San Roque y Tarifa habían contado antes en la especie de orfanato, pero no entendía nada). Les pregunto más y me dicen más o menos lo mismo, y que ha sido una V23 [las cosas que me invento, todo por la v3 de la 2ª Guerra Mundial]. Quiero preguntar si ha muerto mucha gente pero no lo hago porque está claro que sí. Entiendo que la tele funciona y los móviles más o menos, pero que la bomba ha debido de ser más grande que las de Hiroshima y Nagasaki, aunque no de las más grandes, lo suficiente como quedar nosotras en segunda línea de afectados. Mi hermana me enseña, seria, casi sin decir nada, carne que había en la cocina y la parte que estaba en contacto con el metal está derretida de una manera extraña. Me sorprende que estemos vivas, pero intuyo que los daños es posible que sean muy serios, que todavía no lo sabemos. Mi madre vuelve a poner la tele y hay un reportaje sobre todos los turistas extranjeros que han perdido sus casas, que muchos se han tenido que ir a otros lugares, como a las playas de Croacia, donde se ha llegado a imitar el ambiente andaluz para los nostálgicos y se ve en una playa a unos croatas vestidos de flamenco bailando muy mal. Les digo que agua tenemos y mi madre dice que sí [el agua del grifo aquí no la bebemos, por lo que siempre hay garrafas grandes acumuladas]. Entonces recuerdo que en el lugar tipo orfanato no nos duchamos, sólo nos cambiamos de ropa y le digo a mi madre -Pero no nos podemos duchar. Mi madre niega lentamente con la cabeza, y en ese momento entiendo que nos debemos ir para siempre de allí y que estamos esperando que nos evacuen.

En ese momento me desperté, y tardé unos segundos en saber si había sido sólo un sueño o verdad, de tan largo, detallado e intenso como lo había vivido. Despierta completamente, y sin saber qué hacer, decidí bajar y escribir este post. No lo he hecho en mi portátil porque llevo días sin el cargador, que lo royó la perra y al final se ha terminado por romper. Estoy esperando que me llegue otro por correo. Cuando bajé, me sorprendió mucho que había entrado mucha agua por una ventana de arriba, que tiene mal la junta, y que estaba el piso de abajo medio inundado (cuando acabe el post la recojo, que ahora mismo no tengo ganas). Pero mucha mucha agua, un charco del tamaño de una habitación, y cuando estas lluvias pasadas había calado sólo hasta crear un charquito, no más, por lo que calculo que esta noche ha debido de llover brutalmente (o el viento incidir además justo en la ventana), y es posible que yo asociara unas catástrofes con otras, o no sé. Supongo que el sueño tiene que ver con mi temor o certeza de la destrucción del espacio que me rodea, junto con más movidas internas. De eso me he dado cuenta según lo escribía, por lo que me ha venido bien hacerlo. Ahora quieren pasar una carretera por la huerta. Vaya movida, otro día os cuento eso. Es algo que he decidido no pensar más, dar por hecho que no va a ser así, porque me tiene amargada y necesito seguir estando motivada, pero está claro que las cosas no son tan fáciles de guardar así como así, que por algún sitio salen.

Acaba de bajar mi hermana y dice que no sabe si ha granizado o qué pasado, que se abrió una ventana y su cama se ha mojado toda de agua (tardó en darse cuenta porque dormía en una esquina), y que si han caído ramas o qué, que pensaba que el cristal se había roto y no se atrevía a acercarse. Que el gato se acojonó y se largó. Dice que no entiende cómo no me he podido despertar con el ruido que había. También ha entrado agua por la puerta de la terraza. Ya digo que la casa esta es nueva, bien hecha (lo único que tiene mal es la junta de la ventana), y que en las anteriores lluvias, aunque a mucha gente le ha entrado agua, y ha escarbado el asfalto de las calles, no había pasado nada, por lo que ahora me pregunto qué no habrá pasado en las demás casas, y cómo estarán mis arbolitos, tan pequeños (resistieron el día que todo el mundo dice que hizo el mayor viento de los últimos años, por lo que estoy relativamente confiada -y frutos todavía no dan, por lo que si ha granizado no me afecta mucho-).

Ha debido de ser un minitornado de ésos que a veces salen del mar.

Buf, me voy a poner a hacer cosas.

Es inteligente el sistema de la terna: es hacerle creer al otro que está eligiendo cuando en realidad lo estás haciendo tú.

Se trata de un mecanismo muy útil cuando, por ejemplo, se tienen niños pequeños y se ponen pesados a la hora de vestirlos (“no quiero eso, no quiero, nooo”): se le da a elegir entre dos o tres prendas de ropa a nuestro gusto y el niño, entre abrumado y halagado, escoge y se siente satisfecho. Asunto resuelto.

Otro ejemplo:
En el concordato de 1851, y posteriormente en el de 1951, se reconocía el derecho del Jefe del Estado Español a presentar una terna de obispos al Vaticano. Franco estaba encantado, él escogía a tres curas de su conveniencia y el Papa no tenía más remedio que nombrar a uno de ellos. Era la manera de Franco de meter la patita en la política del Vaticano. Sin embargo, llegó el Concilio Vaticano II con aires renovados (por decir algo) y no hacían gracia las propuestas del dictador. El Papa le pedía, en un ambiente que se había tornado hostil, que renunciara a esa prerrogativa, pero Franco no se dejaba (que le colocaran, por ejemplo, un obispo nacionalista en el País Vasco era lo último). Franco se murió sin dar su brazo a torcer, y el privilegio lo heredó el Rey. Entre que el Papa estaba frito por librarse de la terna y que en España urgía retocar la legislación para adecuarla al nuevo estado aconfesional, rápidamente se negociaron y firmaron cuatro Acuerdos Iglesia-Estado, en 1976 y 1979 (que no técnicamente concordato, contrariamente a lo que se cree -está mal dicho “Concordato de 1979”, puesto que eso sólo podría ser posible en un estado confesional-, en este caso son acuerdos con estatus de acuerdo internacional, por lo que no dejan de ser leyes de primer orden). En fin, que el Papa, a cambio de eliminar la terna cedió unos cuantos privilegios, y ahí nos quedamos.

¿Y a cuento de qué os suelto este rollo? Pues porque hoy me he acordado de la terna obispal al ver la votación abierta en internet para elegir el futuro logotipo de “Agricultura Ecológica” de la UE.
Pincho yo, muy ilusionada, en el link de acceso a la página de las votaciones, y no me lo podía creer, que hayan elegido semejantes tres mierdas (con perdón) de logos, que son los que vamos a ver hasta en la sopa durante los próximos años.
Os los muestro:

Primero el color. Puede ser que el monitor de mi ordenador distorsione, que lo dudo, aunque todo puede ser, pero por mucho que me imagine ese verde dos tonos más arriba o más abajo, ¿es que no han podido encontrar un verde más bonito? Y los tres iguales, ¿por qué los tres iguales? Entiendo que sean monocromáticos por asunto de economizar pintura, pero no creo que los precios de los verdes varíen tanto de uno a otro, aunque reconozco mi desconocimiento del mundillo del etiquetado.

Analicemos uno por uno:

-El de la bandera.
Es taaan institucional. Vale que sea un sello europeo, pero digo yo que es sólo uno, repetido en todos los alimentos, que se eliminarán los demás (ése se supone que es objetivo), que no va a haber lugar a dudas, y que los europeos tan tontos no somos. Da la sensación de ser un sello político, parece que va a ir en un informe, no en una berenjena.

- La hoja
¡Qué original! ¡Por favor! ¿Cuantos logos que sean hojas puede haber en el mundo?, ¿miles?, ¿cientos de miles? No se distingue nada. (Curiosidad: hace poco leí que hay más logos con delfines representados que delfines reales en el planeta; me imagino que ocurrirá lo mismo con tigres, osos…).

- El de la vaca o batiburrillo de productos agrícolas y ganaderos.
Más finitas no podían hacer las rayas blancas. Vaya sello. Eso, en cuanto se haga pequeño, no se distingue ni lo que es.

Aún así, yo voy a votar el de la vaca, por votar uno, pero ¿qué os apostáis que sale el de la bandera?
En este momento paso de entrar en el tema de la credibilidad de las votaciones por internet.

En fin, eso es lo que hay.

Dejo el link por si alguien está interesado en votar:

http://ec.europa.eu/agriculture/organic/logo/index_es.htm (hasta el 31 de enero de 2010).

Al artículo de Efe Eme contra el Manifiesto en Defensa de los Derechos Fundamentales en Internet:

(en cursiva el contenido del artículo)

Y con un objetivo: proteger los intereses del sector tecnológico.

Puede que haya algunos que lo hagan, pero la gran mayoría defiende el uso y progreso de la tecnología, así como el acceso a la cultura.

El mismo que usa y abusa del esfuerzo de terceros (sean empresarios, creadores o trabajadores).

Anda que no hay gente ahí, en la industria discográfica y audiovisual, que vive del cuento: el ayudante de no sé qué, el coordinador de no sé cuántos, el encargado regional de lo otro… supuestos supervisores y organizadores que no hacen nada del otro mundo y se atribuyen el trabajo de otros, que ganan sueldos astronómicos y se dedican a presumir de su influencia y alta posición social.

El mismo en el que operan empresas que ofrecen el ADSL más caro de Europa y el más lento.

De acuerdo, el gobierno debería tomar medidas. Es más, siempre he dicho que las comunicaciones deberían ser gratis, junto con la sanidad y la educación, porque son necesidades básicas del ser humano. Y si no gratis, ser una empresa estatal que cobrara a los usuarios el precio de costo. Pero ésa es otra guerra. Una no quita a la otra.

Y que siempre se van de rositas porque son el gran anunciante del país. Invierten en medios, blogs y empresas donde trabajan los promotores del Manifiesto.

Como si las discográficas y productoras fueran pobrecitas. El manifiesto no está instigado, que a esas empresas les vengan bien y se froten las manos es otro tema.

Quienes por supuesto exigen el todo gratis para los productos culturales pero no para la conexión gratuita a Internet. ¿Se me entiende verdad?

Me reitero en lo dicho.

Además tienen la osadía de pontificar sobre el futuro de los nuevos creadores y la amenaza que la legislación va a suponer sobre la creación cultural. Son los mismos profetas del Apocalipsis, que vengo denunciando desde hace tiempo, y que nunca aportan ninguna solución.

Profetas del Apocalipsis son los que dicen que si no se pone remedio se acabará con la industria musical. Hace quince años yo conocía casi todos los grupos buenos del momento. Ahora es imposible. A poco que investigas descubres uno mejor, porque hay montones más, y no los cuatro que te ofrecía la discográfica, de los cuales uno te ponían en los 40 Principales. La industria está obsoleta. Tienen que asumirlo. Hoy cualquiera con un Mac y el programa adecuado puede hacer un disco decente. De hecho, los cantantes del momento sacan varios discos al año. Es cierto que falta la mano depuradora de la discográfica y junto a canciones normales colocan otras de calidad inferior, pero las buenas siguen estando ahí. Hoy cualquiera tiene una cámara digital y puede hacer una película. ¿Cuánta gente buena no se quedó en el camino años atrás por no contar con una discográfica o productora que lo avalara, o porque éstas los inducían a contratos abusivos que coartaban su libertad?
Ahora mismo hay muchos más grupos musicales que hace diez años, desde que comenzaron las descargas, es un hecho. Y, sobre todo, el acceso a la cultura es cada vez más universal, sólo por eso merece la pena. ¿Qué persona que cobre 800 euros se puede permitir ir al cine cinco o seis veces, comprar varios discos y un par de libros al mes? Al precio que tienen, y con las hipotecas y los alimentos como están. Seamos realistas. ¿Y la gente que vive en el campo? Que no digan que está en peligro, porque la cultura está sufriendo una eclosión y una democratización como nunca. Quizá en la élite y el establishment no se quiera ver, pero eso es lo que está pasando a pie de calle. La popularización y el acceso gratuito no significa que el artista sea menospreciado, todo lo contrario. Dispone de mucho más público. Capas más amplias de la población valoran y agradecen su trabajo, lo que necesariamente, cuando el mercado se ajuste, repercutirá en la manera que el artista pueda vivir de su trabajo.

Por otra parte, no niego la legitimidad del derecho de autor, pero también considero que está sobrestimado. Ningún arquitecto cobra diez años después porque uno que pasaba por allí se recree en sus maravillosos arcos.
Además, un cantante no tiene por qué cobrar más que un camionero o un fresador, no más que un director de banco o un funcionario de aduanas. Componer una canción tampoco es para tanto, ¿y qué trabajador sigue viviendo de lo que trabajó 30 años atrás, aparte de su merecida pensión? ¿Que es creativo? Hay muchos trabajos creativos que no están tan sobreremunerados. Si hasta ahora ha sido de esa manera, era porque mantenía a mucha gente y a muchos directivos y accionistas que nada tienen que ver con la producción artística, pero la mayor parte de esa gente ya no es necesaria.

El límite debe estar en el ánimo de lucro del que difunde la obra.

¿Qué credibilidad tiene esta gente para opinar sobre Arte y Creación? ¿A quién han descubierto? ¿Qué película de éxito han realizado? ¿Qué música suya ha triunfado? ¿Qué libro suyo ha funcionado? ¿Qué han hecho más allá de su trabajo periodístico? No tienen ninguna autoridad.

¿Autoridad? Esa falacia la he oído demasiadas veces. ¿No tengo yo autoridad para hablar sobre el Sahara, aunque nunca haya estado allí? ¿No puedo opinar sobre la pena de muerte aunque no haya vivido ningún caso cercano, y ni siquiera exista en mi país? Cierto es que los implicados deben tener voz propia, pero de ahí a autoridad… Y el trabajo periodístico no es nada despreciable.
Hay demasiado endiosado por ahí. ARTISTAS, que la mitad están ahí por influencias familiares o conveniencias de las discográficas, que no valen tanto y ven peligrar su estatus, su chalet de barrio pijo y las vacaciones en Miami. Gente que se había hecho la idea de un futuro asegurado y ahora lo ven peligrar. También se acabó el chollo del la canción pelotazo y vivir el resto de la vida del cuento. Normal que protesten, pero la vida es así. ¿Cuántas profesiones no están cayendo en picado por el cambio tecnológico o la crisis? Agencias de viajes (¿debe prohibir el gobierno la venta de billetes por internet?), inmobiliarias (¿se debe prohibir colocar el cartel de “se vende”, prescindiendo de intermediarios?)… Son los tiempos y el mercado, el mismo que cuando les iba bien no tenían reparos en abrazar.
Durante años se nos ha robado, un cd vale céntimos, y si quieres hacer rico al artista súbele un euro, pero ¿20? , ¿de qué? ¿Promoción? Internet tiene sus propios medios. En los últimos años ha salido mucha gente así. ¿Distribuidores? Sí, ésos son los que sin hacer nada se han llevado la tajada. Ocurre igual en muchos otros campos de la economía, en la agricultura, por ejemplo. La ventaja de internet es que elimina la necesidad de esos distribuidores, además del antiecológico soporte físico y su necesario transporte, y lo mejor es que ahora esa gente se puede dedicar a hacer otras cosas más provechosas para la sociedad. El soporte físico ha muerto (excluyo al libro de esto, es otro campo con sus propios matices). La industria discográfica se ha basado en el control del soporte físico de la copia y eso ya no tiene sentido. Lo siento, el mundo cambia y hay negocios que mueren. Durante muchos años han manejado mucho dinero y no pueden seguir haciéndolo de la misma manera. El mundo de la producción audiovisual está sufriendo un cambio y se acabará ajustando, pero no de la manera que ellos desean. Es como las gasolineras, es un negocio que dentro de unos años no tendrá sentido. Les queda renovarse, quizá en puntos de asistencia en carretera o tiendas para el automóvil, pero ya no tendrán sentido. Hay profesiones y negocios que tienen su tiempo y no se pueden prolongar más allá, pero es más sonado cuando ese condenado a desaparecer tiene poder económico. ¿Qué pasaría si no hubiera más petróleo de pronto? Que las compañías petroleras harían lo posible por prolongar su chollo, como de hecho están haciendo, negando datos e impidiendo el desarrollo de vehículos limpios, que podían estar completamente desarrollados desde hace 50 años, pero no los han dejado. Lo mismo ocurre con la INDUSTRIA del cine y musical. No olvidemos que en EEUU es una de las grandes industrias del país, sobre todo en California y Miami, junto con la automovilística, la petrolera y la armamentista. La Warner tuvo pérdidas el año pasado. Por eso Obama se dedica a convencer a presidentes extranjeros, como a Zapatero,  para que le ayuden a poner remedio. Por eso nos han incluido en la lista negra, y por eso Bruselas, la hermanita obediente, ha legislado. La industria rabia y patalea, observa estadísticas del número de descargas y piensa que es dinero que está perdiendo. Sin embargo, no es así, que una persona se descargue una canción no significa que si no pudiera hacerlo se compraría el disco. La gente descarga incluso canciones que nunca oirá, o canciones sólo por escuchar cómo suenan, o canciones que escuchará unas pocas veces, pero que nunca se le ocurriría comprar. Se calcula que de cada siete canciones bajadas, sólo una la persona contemplaría comprarla. No se dan cuenta de que esto incluso les beneficia, es promoción gratis para su artista. Y el artista se debería alegrar más que nadie, porque consolida su nombre y eso, a la larga, se traducirá en beneficios, quizá no del tipo tradicional, quizá no en forma de cheque de la discográfica, pero sí en un “no hay entradas” o en que los pedidos de su página web desborden las expectativas. Lo que pasa es que para el artista consagrado esas promesas de futuro saben a poco, y acojonan.

Pero lo quieren todo gratis. Lo de los demás, claro está. Y en vez de preocuparse de las empresas periodísticas, que se hunden lentamente, califican a otros de obsoletos.

En efecto, las empresas periodísticas se hunden. Murdoch se hunde, está que trina, culpa a Google y quiere cobrar contenidos. Se alía con Microsoft y Bing. Caerán juntos. ¿Cuánto dinero no nos han robado ya Murdoch y Gates? Las empresas periodísticas también deben reciclarse, y si sus directivos no se quieren dar cuenta, seguro que los periodistas ya lo han hecho.

Exigen al Gobierno neutralidad ante cualquier presión y son ellos los primeros en presionar…

Nada comparable a la SGAE (institución privada CON ánimo de lucro). Y a los cánones. Medida más injusta es difícil de encontrar, hay que remontarse al derecho de pernada. Sólo con eso se debían dar por satisfechos.

Conviene recordar que esta propuesta gubernamental –con la salvedad de la inclusión del poder judicial- es bastante más light que en los países de nuestro entorno.

La salvedad lo dice todo.
Con otros muchos temas los países de nuestro entorno también son más duros (matrimonio gay, edad penal…) y eso no hace que sean mejores. De nuevo, una falacia.

Que por otra parte además sufren menos problemas con las descargas ilegales que el nuestro (somos campeones del mundo en esto). Y hay una directiva de Bruselas, que fija un plazo de dos años, para adaptarse a la normativa aprobada en el Parlamento europeo.

Es ponerle puertas al campo, se ha dicho hasta la saciedad y así es. En Suecia, en nada de tiempo, ya hay medio millón de personas que utilizan servicios de empresas para disfrazar la IP. Los programas P2P (peer to peer, o mejor people to people) se pueden modificar fácilmente para no ser rastreados, y aunque esto ocurriera y se cerraran webs y servidores, o se cortaran conexiones, hay demasiada información volcada ya, digitalizada, en mi ordenador y en el de la vecina. Podemos vivir décadas sólo con lo que hay, pasándolos de modo tradicional, en plan boca a boca, sería más costoso en términos de trabajo, pero se haría. Eso o rastrear hasta la última información que se transmita, el estado policial total, y sopesando ambos bienes jurídicos, no creo que compense. Además, como leí por ahí, no se pueden mandar a los GEOS porque una niña de doce años se descargue una canción de su grupo infantil favorito.
Posibles soluciones para los artistas: subvenciones (se puede argumentar que eso los hace afines al poder político; no sé si hay mucha diferencia con hacerlos afines al poder económico, que es lo que son ahora, estando ligados a esas multinacionales del ocio), conciertos (y que no se lleven la tajada sus discográficas, como ocurre ahora con los contratos 360º), publicidad (en páginas o insertada en la obra)… La gente está ansiosa de ocio audiovisual y cuando algo es bueno de verdad sobrevivirá, no como los productos comerciales que hasta ahora se acababan consumiendo porque te los metían por los ojos. El modelo cambia, está sufriendo una revolución, con todo lo que ello supone, y cuanto antes lo asuman los implicados, mejor para ellos. Hay que buscar otras soluciones, no intentar prolongar un modelo obsoleto. Lo que está ocurriendo no tiene vuelta atrás. Gastar energías contra la corriente sólo debilita, como este artículo tendencioso que arremete contra periodistas que en este caso sólo se están haciendo eco de lo que muchos piensan.

Y yo no tengo cargo de conciencia, porque me bajo todo lo que pillo y más, pero gasto MUCHO dinero en cultura.

Acabo de ver un youtube en el que Berlusconi tiene un lapsus: “Soy un perseguido. El más grande de la historia, dado que siempre me han absuelto, con dos prescripciones. He gastado 200 millones en jueces… perdón en abogados“.

Se podría decir que son la injusticia, la incompetencia o la maldad, las que tienen al mundo hecho el asco que es, pero cada día tengo más claro que todas ellas se pueden resumir, a efectos prácticos, en la corrupción. Es la corrupción la que no deja levantar cabeza a continentes enteros como África y Latinoamérica. ¿Qué decir de Rusia?, los países islámicos… EEUU, y sus contratos de reconstrucción…

En Europa, nos reíamos/escandalizábamos de Italia, era el referente, y en España, aunque con numerosos y evidentes casos repartidos por toda la geografía, sabíamos que le íbamos a la zaga, hasta ahora no se había materializado la sensación de que estamos en el mismo nivel. La corrupción, se ha demostrado, llega hasta lo más alto y lo más profundo del estado. Y a aquel gobierno de Aznar, que llegó ejemplarizante y con savia nueva tras los turbulentos últimos años de González, ahora comprobamos el grado de podredumbre que lo aquejaba. Hasta arriba, hasta el mismo Aznar, hasta Fraga, en el PP están todos en el ajo, y no hablamos siquiera de “miro hacia otro lado”, sino de participación activa. Y cuando no es el PP es el PSOE, porque al menos a nivel local me consta que, donde vivo, la corrupción es sistemática. No se necesitan sentencias judiciales cuando se saben las cosas. Pienso luego existo. Después de oír esas patéticas grabaciones del caso Gürtel no necesito más para saber qué se cocía, no necesito que ningún juez me diga que un alcalde ha cobrado comisiones si veo cómo se recalifica, se especula, y donde antes había un pinar o una playa, ahora hay un edificio horroroso con todos los pisos por vender, y el alcalde, y su primo y su colega son más ricos que antes. Está en todas partes, no puedes escapar. A poco que te muevas te afectará, y entonces está la disyuntiva, o te unes a ellos (al menos colaboras, con suerte sales beneficiado), o te jodes. Está podrido, podrido todo, y ahora mismo es imposible regenerarlo. La razón más importante es porque la gente lo ha interiorizado tanto que es incapaz de darse cuenta de la gravedad del problema, y de que es la corrupción, desde el escalón más bajo al más alto, la que tiene al mundo como está, desde la más mínima contratación municipal hasta el viscoso mundo de los bancos, en el ámbito público y en el privado. La correlación es directa, y hasta que no se comprenda eso no se podrá solucionar. Ni siquiera me sorprende que con la que tiene liada el PP no baje la intención de voto. No es sólo porque la crisis desluzca las filas ajenas, es porque mucha gente lo ve normal. Sí, normal, porque es lo que ellos harían de estar en esa posición.

No puedo evitar pensar en soluciones, aunque sé que no la tiene (a día de hoy es impracticable operar tantos cerebros; la única esperanza es la educación, que de por sí es lenta, y encima mala), o que la tiene, impuesta desde arriba por las autoridades (crear organismos de control más poderosos y eficientes, quizá), pero los poderes políticos actuales no la van a llevar a cabo, visto lo visto. Me viene a la mente una disposición del emperador Constantino, que ante el problema de la inflación desmedida y la corrupción generalizada, síntomas del comienzo del declive de un imperio tan grande cuyo control escapaba de las manos, ordenó la creación de un cuerpo de inspectores para asegurar la ejecución de ciertas medidas de control (una de ellas era que los comercios y casas de comidas debían exponer sus precios en el exterior, de ahí la costumbre actual de muchos restaurantes de mostrar la carta en la puerta). La creación de este cuerpo de vigilancia supuso tal esfuerzo y absorbió tal cantidad de recursos del imperio, que acabó por ser uno de los factores que precipitó su caída.

Quizá otra medida, la más fácil y más difícil a la vez, fuera erradicar los paraísos fiscales (se calcula que la trama Gürtel tiene dinero en siete paraísos fiscales, -el dinero que debe de haber allí probablemente no lo sepan ni ellos, aunque se habla de ocho mil y pico de millones de euros-). Cualquier ilegalidad económica sería mucho más difícil de llevar a cabo si después no tienen dónde esconder el dinero. ¿No fue en la cumbre ésa donde Zapatero pilló silla cuando se acordó eliminar los paraísos fiscales? No me lo creí en su momento, y sigo sin ver ninguna medida al respecto. Nada, que no hay nada que hacer. Y si de vez en cuando va alguno a la cárcel es porque le cae mal al de enfrente. Tal como están las cosas, la maquinaria de los “malos” funciona a pleno rendimiento y la correlación de fuerzas está demasiado desequilibrada.

Hablemos del tiempo, que es de lo que se habla cuando no se tiene qué decir. O cuando todo cansa y sólo queda el fluir del momento.

Iba yo a escribir un post hace cuatro o cinco días comentando que ya había terminado el verano. Maldición, justo entonces se batió récord de temperatura, como suele ocurrir últimamente: 38 grados y medio, y un sopor que me hizo sentir enferma, (y este lugar, apunto, nunca fue Sevilla). Aunque nada en comparación con los 43 grados de unas semanas atrás. Macorina y yo, cada una en un sofá, como perrillos exhaustos. A ocho kilómetros hacia el interior hicieron 47 grados, 34 grados a las 4 de la mañana, y a esas horas no se produce el efecto invernadero dentro de los termómetros callejeros.

Pero ya ha terminado el verano, aunque siga sin llover. Hoy se ha levantado nublado y un viento brutal, que me gusta. Ha tumbado una maceta de más cincuenta centímetros de diámetro y la ha partido. Tenía una palmera dentro que transplantaré esta tarde, si me da por ahí. Qué pena, esa maceta la compré en Granada hace años. Me costó muy muy barata, lo peor fue transportarla. La palmera la compré en Ikea Alcorcón, el año terrible, cuando huí a Madrid, y para protegerme del agobio y la contaminación del centro, convertí mi salón en un jardín/invernadero, con sus muebles de jardín, sus regaderas, su terraza y sus cortinas de cuentas verdes. La palmera, oferta del momento, medía 30 centímetros y ahora es más alta que una persona. Ahora, que revienta de cantidad de raíces, la pondré en la tierra, como a mí, para que arraigue.

Mientras escribo estas palabras escucho “La Torre del La Vela”, de 091.

(siento el ruido de fondo) ,  (¡qué años!…)

Hace falta Granada -pequeña gran ciudad- para sentir la canción como es (Torre de La Vela = Alhambra), aunque haya cosas universales (Lorca, que estás en los cielos) . Y es que ya soy de muchos sitios. Je. Me retrotrae a antes, antes del año terrible, y así por fin todo tiene continuidad. El viento hace el ruido ése, el tipo peli de miedo, pero es mediodía. Lo peor es mi madre diciendo “¿otra cerveza de “ésas” te vas a beber?“, y yo “no es tanto, una normal es así“, y señalo la mitad dando más margen del real. Es sólo cerveza, y esta mañana he trabajado bien. Decía del viento, y de la palmera que arraiga, y yo no. Porque yo no. Es mentirijilla. Ya verás dentro de dos semanas, cuando coja carretera y manta.

Ya no siento la sensación de desarraigo total de hace cuatro años. Lo quise, lo conseguí y se cumplió la maldición de los deseos cumplidos. Extraña sensación, de desasosiego y flotabilidad, de magnífica libertad.

Me dispuse a plantar. Y era fácil, o así me resultó. Ahora me resisto a lo contrario, y también es fácil. Es sólo seguir como siempre.

Que sople, que sople más, que caigan todas la macetas, los toldos, los carteles. Hay gente que no lo soporta, mi madre, por ejemplo, que es de fuera, pero yo me crié en los vientos del sur. Escribió Almudena Grandes “Los aires difíciles“, y me decepcionó. Ella sabía de la importancia, intenta plasmar la influencia en los locales, pero se pierde. No encontré en el libro lo que esperaba.

Ocurrió otro episodio, ya escribí otro post al respecto, hace años, en el blog antiguo. Veré a ver si lo puedo recuperar. Pues no lo encuentro, cómo me exasperan estas cosas. Quizá nunca lo escribí, sólo lo soñé. O lo borré, no lo descarto. Argggg, me cabrea. Se me quitan hasta las ganas de reproducirlo. No, decía del viento que corrió sobre la plaza de Chueca, de pronto, y todas supimos interpretar que era el fin de todo, el fin del año terrible.

Noticias: El Tiempo (mi abuelo sólo veía de la tele El Tiempo -él era simple, pero sabio-). Mañana: ¡Levante grande en el Estrecho! Eso, que corra, que corra el aire.

Mañana levantazo: tiembla Euskadi, que voy pa yá, tiembla Lavapiés, que te voy a cerrar.

Desciendo por el Spotify y la música me evoca otra noche de verano: el paisaje más desértico, un pueblo costero de cuestas imposibles, porros y copas en los callejones… Besos furtivos, el coche… y pasar del cielo al infierno en diez segundos. Los objetos pesaban más y yo nunca me había sentido tan utilizada. El volante, la radio con sus luces azules, los ojos inaccesibles, y me dice “me gusta esta canción”, y yo respondí, estúpidamente, enojada, “esta canción siempre fue muy bonita”. La oimos y se fue. Y sólo me quedó aquel cielo enorme, tan estrellado que daba rabia, la radio y el volante inútil, el salpicadero gris y las ganas de morirme.

Nada que ver con aquella otra noche… también en verano, en verano sería puesto que nos bañábamos desnudas en la playa, ¿cuándo fue? Cómo falla y traiciona la memoria… Lo típico, a la luz de la luna llena, perfecto todo, pero empezó a hacer frío y salimos del agua. Y entonces va y me dice la tía: “¿dónde está la parte de arriba de mi bikini?”, “pues no sé”, “¿dónde la dejé?”, “no sé, tú sabrás”, “pues de aquí no nos vamos hasta que no la encontremos, que es nuevo el bikini”. Quince minutos o más tardamos, medio borrachas, en encontrar el bikini. Vaya manera de joder el momento romántico. Y luego a dormir en el coche, por algo estábamos en el quinto pino y habíamos bebido. E intentamos colocar los asientos abatibles como cama, tal y como indicaban las instrucciones del manual, pero de noche y en aquel estado no había manera, de pronto tropezabas en la arena con trozos de tu propio coche. Desistimos y dormimos a la manera tradicional, es decir, mal.

Y una vez más juré no volver a dormir en el coche, pero seguí sin cumplirlo.

Y la vez del terremoto… En el paisaje más desértico, pero con otras. Decidimos dormir en el suelo, pero hubo un terremoto. Un terremoto, cuando duermes directamente en el suelo, es una experiencia, a nosotras nos supo a punto 8 en la escala Richter. Alguien gritó, seguramente a kilómetros, pero en el paisaje desértico y con la noche tan quieta sonó al lado. A una le dio miedo y decidió por todas que había que dormir en el coche ya que existía el riesgo de que nos violaran (!). Qué calor, qué infierno…

Y la vez de los gatos… El “gomina&go”. Salimos a la playa, en la bolsa un bote de gomina como único producto cosmético. Ese día no volvimos a casa. Acabamos en un pequeño pueblo de interior de otra provincia, en la discoteca con los bikinis y los vestidillos. ¡Cuánto ligamos! Sin dinero, había que dormir en el coche. Como no conocíamos el lugar decidimos quedarnos en la plaza del pueblo, por seguridad y, sobre todo, porque tras tanta invitación habíamos acabado borrachas como cubas, y éramos incapaces de mover el coche siquiera unos metros más allá. Unos cinco minutos después de habernos instalado descubrimos que estábamos justo debajo de una farola. Pero una farola que deslumbraba tanto que era imposible conciliar el sueño. A mi acompañante entonces se le ocurrió utilizar las partes de arriba del bikini a modo de antifaz. Un cuadro. Aún así, allí no se podía estar, así que transcurrido un rato, saqué fuerzas de flaqueza y desplacé el coche unos diez metros, más no pude. A los cinco minutos, aproximadamente, descubrimos que habíamos aparcado al lado de un contenedor de basura y que los gatos nos empezaba a invadir, a saltar y subirse por el capó, y a pasearse por él descaradamente. Yo dije que ya no movía más el coche, que así se quedaba, me puse el bikini de antifaz porque seguía habiendo bastante luz y me dormí. A la mañana siguiente nos despertamos más o menos a la vez. Para nuestra sorpresa, el coche ya no estaba rodeado de gatos, sino de un montón de vecinos curiosos alucinados por nuestra presencia (y por nuestros curiosos antifaces). Pero mucha mucha gente, y todos nos miraban. Dijimos, al tiempo, “¡vámonos de aquí!”.
Y acabamos en una playa tan bonita como la del paisaje más desértico, otro día más. Nos duchábamos en la playa, gomina&go.

Siempre así, en mi afán por apurar los momentos.

Se me ha caducado la licencia del Word y ahora no puedo abrirlo. Era pirata, por supuesto. Podría decir que por eso no escribo posts con tanta frecuencia, pero mentiría. No escribo porque cada momento libre que encuentro me dedico a jugar a absurdos juegos de ordenador, casi todos online, sin el valor suficiente para abordar uno verdaderamente en condiciones, un juego con mayúsculas, de los que te ocupan horas y horas de tu vida, un Diablo, un Civilization, un Sims mismamente. No leo blogs ni periódicos digitales, sólo tengo ecos de las noticias, abducida por el embotamiento de agosto.

No me aguanto ni yo.
Este verano se me está haciendo tan pesado que sólo es comparable a cuando estaba en la facultad y me quedaban para septiembre. Calor, mal humor y lucha por que mi motivación pase de ser fingida a real, así se puede resumir la situación. Y una necesidad de evasión de que no tiene límites. Pereza e inutilidad.
Como no tengo el Word, utilizo, por primera vez en serio, el Pages del Mac. No está mal, tiene su aquél, debería descubrirlo, aunque ahora mismo no estoy para eso, me conformaré con salir del paso. Como todo en Mac, estéticamente es más agradecido.
Sigo con mi retahíla: me han vuelto a comer los mosquitos, ahora, a la vejez, en mitad de agosto, vinieron un día y me comieron. Desde el despiste de México no me atacaban así. Debo de tener algún tipo de reacción alérgica, pero sólo en determinadas ocasiones, porque estas hinchazones y picores no son normales.
Y la casa llena de gente… Y tener que comprar, cocinar y mantener la compostura. Feliz y sonriente. Sin música se vaya a despertar el niño. Vestida.
Pero a la playa no voy, por eso no paso; un chiringuito al anochecer, como mucho.
Y lo peor es que sé que objetivamente no tengo motivo para quejarme, ni por esta acidez de estómago.
Sólo me puedo recluir en el lugar más caluroso de la casa, allí donde nadie va. Aguanto hasta el borde del síncope. Las noches son lo mejor, pero suelo estar cansada y me dan remordimientos porque temo no rendir al día siguiente, aunque de todas formas no lo vaya a hacer.
Engaño, miento, me invento ocupaciones imprescindibles y hago vistas gordas. No me reconozco y me sorprende mi ingenio para el escaqueo. Descubro que muchos funcionan así.
Me conforma que el verano pasará.
No pretendía este post así, pero si ha salido por algo será.
Tenía cosas en el tintero, unas canciones, un juego precioso, felicitar a Macorina por haber vuelto a escribir, pero hoy no van.
Quizá debería rendirme ante la evidencia, admitir que necesito fines de semana como todo el mundo, y no descansarlo luego todo junto. Mañana es sábado y me estoy inventando que puedo trasnochar. No he ido al concierto de flamenco bajo la luz de la luna en lugar paradisíaco por remordimiento, pero me desquito tomándome mi copa yo sola.
Desciendo por el Spotify y la música me evoca otra noche de verano: el paisaje más desértico, (sé que la música en verano se comunica por las ventanas abiertas, pero me da igual), el paisaje más desértico…

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