Mañana emprendo un viaje al que me llevo resistiendo más de lo debido.
Quizá me corte el pelo, aprovechando una boda pepera de la que no me puedo escaquear. Parece tontería, pero hace dos años que no me lo corto, esperando no sé qué. Ni siquiera entonces lo hice, por negación.
Quizá visite a los amigos, quizá tome el sol (que brillará, brillará), quizá pierda la mirada en las calles de esa ciudad que dos veces me retiró el abrazo, mientras recuerdo lo que no fue. Málaga siempre se mostró ingrata conmigo, a pesar del entusiasmo que en ella derroché.
Soy mucho de largarme cuando veo los ciclos cumplidos, también cuando me asusto o me sé sola. Cuando no resisto el dolor.
Así estoy, con treinta y tantos años, varias carreras profesionales frustradas y amigos desperdigados por doquier, a los que no puedo atender como debiera, ni me pueden arropar como me gustaría.
Por fin, aprendí lo que significaba el desarraigo, lo busqué y lo encontré. Quise volver, asentarme, y ya no pude. No quedaba nada de lo antes, ni yo ni los demás.
De casa de mis padres me fui porque era lo que había que hacer, arrastrada por los acontecimientos, sin sospechar siquiera que nada sería como imaginaba.
De Málaga me fui porque… me echaron, literal, de la universidad. A la mierda.
Abandoné Londres porque no me podía quedar ahí toda la vida, porque era demasiado pronto y yo demasiado joven.
En Granada fue donde duré más, tuve incluso años dorados, falsos, pero dorados, cual bisutería fina.
Recuerdo la despedida, no se me olvida: la sierra nevada y la Alhambra a mi derecha, mientras conducía sola por la circunvalación, con dos cafés en el cuerpo en dos días, intentando ver la carretera a través de las lágrimas. Cuatrocientos kilómetros de infierno.
De Madrid me despedí en otra gran huída hacia delante. Madrid es una cuidad potente, dura. Puede ocurrir que no te adaptes, pero si te descuidas también te puede absorber. A mí me absorbió. Fueron mis meses oscuros. Un día me levanté y, sin mirar atrás, me largué de allí.
Me puse en manos del azar y acabé en Bélgica. Cantos de sirenas aparecieron por todas partes, pero me empeñé en cumplir el ciclo, al menos el académico.
Después surgió la magia, yo dije “un país celta”, ella echó los papeles y acabamos en Gales. Ahí me hubiera quedado toda la vida, viviendo la mentira que no sabía que era. Pensé, dudé, y como era demasiado bonito para ser verdad, concluí que no podía ser.
Así, sin querer, regresé a la ciudad que juré no volver a pisar. Granada me sonrió y me brindó unos meses inolvidables. Pequeñas vidas dentro de otras vidas.
Con recelo miré hacia Málaga, aparente salida natural. Aposté y perdí. No era mi sitio por mucho que hubiera insistido.
No podía quedarme allí, necesitaba aire, gente, probarme, empezar de nuevo. Cuestión de supervivencia.
Madrid me guiñó un ojo y yo me dejé querer. En esta ocasión, no me atraparía como antaño, ¿o sí?
Y ahora se tambalean los cimientos de nuevo, pero esta vez… esta vez no me voy a dejar, aquí estoy, aquí he plantado bandera y aquí me quedo.
PD:
Pasa que ahora sé una cosa, que la vida te lleva por donde le da la gana, por mucho que te quieras resistir, buena bromista que es; contando con eso, ratifico mis palabras, aquí seguiré.
Por ahora.




12 comments
Comments feed for this article
11 Abril 2008 a 9:40 am
La Petite en Belgique
Es verdad que a veces por mucho que nos esforcemos, la vida, el tiempo, como quieras llamarlo, acaban decidiendo.
Quizá tú seas una persona de ciclos cortos, y cuando algo se acaba hay que pasar a otra cosa mmariposa.
Sientas ya que has encontrado TU lugar?
11 Abril 2008 a 12:03 pm
Manzanita
La vida es así, no la hemos inventado, ya se sabe.
¿Lo has encontrado, tu lugar, Iwi?
Yo estoy atada a Madrid, aquí está el núcleo duro de mi familia y mis mejores amigas, las de aquí, y las de fuera, que por diferentes razones han acabado atracando aquí sus naves.
Pero no sé lo que durarán estos lazos…nunca se sabe lo que la vida va a decidir por nosotros.
11 Abril 2008 a 1:03 pm
La Petite en Belgique
Ah, no, nunca se sabe. Quién me iba a decir a mí hace un par de años… y ni sé dónde estaré en otros dos….
11 Abril 2008 a 1:03 pm
Iwi
¿Mi lugar?
Puf. Pues no, imagino que mi lugar está en alguna casa tranquila en el campo, pero mientras tanto no me queda otra que hacer de donde esté viviendo en cada momento mi lugar.
15 Abril 2008 a 2:25 pm
nosolocurro
iwi, quiero que sepas que has logrado conmoverme. es un escrito precioso, de verdad que lo es. besos. c.
15 Abril 2008 a 5:18 pm
Iwi
gracias, curro. besos.
15 Abril 2008 a 5:33 pm
Manzanita
Completamente de acuerdo.
: )
15 Abril 2008 a 6:10 pm
Iwi
Gracias Manzanita.
En estos momentos, estoy releyendo cosas que escribí en el pasado, ordenando papeles y yéndome por las ramas más de lo que debiera. He encontrado esta frase, que probablemente no escribí yo, pero no sé quién pudo hacerlo:
“LA ESTABILIDAD ES ALGO QUE SE TARDA AÑOS EN CONSEGUIR Y UN MINUTO EN PERDERLA”.
Casi mejor lo dejo estar y no me afano en batallas perdidas. Todo llegará. Y si no llega… fijo que muerta se está super estable.
15 Abril 2008 a 8:09 pm
Rosa
Hola. Me he contrado tu blog por casualidad y me ha gustado mucho, un saludo y sigue así.
15 Abril 2008 a 9:31 pm
karraxi
te has cortao la melena??
15 Abril 2008 a 11:10 pm
Iwi
me he cortao bastante, pero todavía tengo melena, como dos cuartas de largo, cortas, para que te hagas una idea. Es que lo tenía muy estropeado ya.
16 Abril 2008 a 10:20 am
Manzanita
Yo estoy debatiéndome entre tratar de dejármelo largo o pegarle un corte de los buenos…y no sé que hacer. Ahora mismo tengo unos PELOS, que asusto.