Llevaba demasiados días con la foto rayante (con “y”, que me “raya” más) de marras ahí colgada.
Ya sabemos, nos decimos unos a otros, los blogueros, que no hay obligación de escribir, pero sentía que tenía que hacerlo, sobre todo desde que hace tan poco que he estrenado blog.

Hoy no me sale nada. Estoy deprimidilla, así que copipego algo que escribí hace algunos días y que no terminé de colgar:

A lo largo de este tiempo me temo que he perdido un poco de anonimato y un mucho de espontaneidad. Es lo que tiene esto.
Es increíble lo que los blogs han cambiado mi vida, los que me conocéis lo sabéis bien.
Ahora me planteo cómo seguir y no se me ocurre otra cosa que como hasta ahora, jugando a la cuerda floja.

Tampoco voy a reflexionar ahora sobre la comunidad bloguera, creo que todo se ha dicho ya.
Sólo quería tocar tierra firme, resituarme yo y mi blog, yo en mi blog.

Hoy me he enterado de una mala noticia sobre una persona a la que quise mucho. Ha sido duro.

Vivo en uno de esos momentos en los que la vida se empeña en ir deprisa y tú sólo puedes aferrarte a sus talones.

Hoy continúo:
Resaca, me da vergüenza ya hasta contarlo. Tengo el bajón que dan siempre todas las drogas. Afortunadamente, hoy no se traduce en mal cuerpo (ibuprofeno mediante), sólo en una tristeza preocupante, una que ya me había olvidado que existía, tan acelerada era mi vida últimamente.

Voy a buscar algo bonito en el youtube, no quiero repartir mi mierda por aquí. Algo para vosotros, los que me leéis, algo para ti:

 

El autor de la música es Joël Fajerman.

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