Me gusta comer en general, y quizá por eso me guste cocinar.

Hay un postre, muy pesado, que de tarde en tarde me apetece comer. Son los brownies, mejor con helado de vainilla y chocolate caliente por encima, ese contraste me parece irresistible.

Después de probar muchas recetas, di con la buena, y era la que venía en el envase del chocolate Suchard.
Esta tarde, de pronto, se me ha antojado cocinarlos, y a pesar de haberla repetido en innumerables ocasiones, debí haber tenido en cuenta mi mala memoria y haber apuntado la receta en algún lugar seguro, porque cuando me puse con las manos en la masa (casi en la masa), me di cuenta de que no recordaba las proporciones exactas. Echo mano del envase del chocolate y descubro con horror que lo han cambiado, y ya no figura la receta ahí. Me digo, no importa, voy a probar, ya daré con la tecla. Pero nada, muy poco dulce, demasiado pastoso, poco consistente, se pega… Nada.
Así que termino por echar mano de internet. Internet es maravilloso. Todo viene en internet. Ahí estaba, la receta del envase del chocolate Suchard (y no me importa hacerle publicidad aquí porque se lo merecen, para esta receta en concreto es el mejor), y para que no se me olvide nunca más y quede inmortalizada por los restos de los restos, la cuelgo aquí.

Brownies

200 gr. de chocolate Suchard
125 gr. mantequilla
200 gr. azúcar
2 huevos
250 gr. harina
100 gr. nueces
 
Modo de hacerlo
Precalentar el horno a 160º sin ventilador, en la función de arriba y abajo. Fundir al baño maría el chocolate y la mantequilla, juntos. Añadir el azúcar y después los huevos batidos. Incorporar la harina tamizada y por último las nueces picadas.
Extender la masa en un molde de aproximadamente 20 x 20 cm engrasado o forrado con papel de hornear.
Hornear durante sólo 20 minutos, que al pincharlo salga la aguja manchada, y dejar enfriar totalmente. Se corta en cuadrados y ya está.
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Es muy fácil, rápido e hipercalórico. Para esos días en los que un día es un día.

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