Se me ha borrado el post de hoy (se colgó el mac, también ocurre), y paso de reescribirlo todo con detalle. Decía que ya volví del puente, que lo he pasado muy bien.

Cinco de la mañana. Se apaga el fuego, me despierta el frío. Me acerco a la chimenea para reavivar las pocas ascuas que quedan, con el mayor sigilo posible porque no quiero despertar a nadie. Medio dormida aún, mientras entro en calor, acabo embobada contemplando las llamas.

Kirikita, cuatro añitos recién cumplidos, despierta por el ruido que yo había formado, se acerca. Se sienta junto a mí, y permanece en silencio también, durante minutos. Entonces, con una voz más ronca de lo que correspondería a su edad (quizá por encontrarse recién levantada), comienza a hablar, muy misteriosa y pausadamente, con su lengua de trapo:

-Iwi, te voy a contar un cuento, el de la niña que iba a gomitar y no tenía nombre…

La miré con los ojos como platos.

Cuentos de terror por una niña de cuatro años.

Será que va en la naturaleza humana contar historias a la luz de la hoguera.

Este vídeo (poner en grande, pulsar en la marquita “youtube”), de los islandeses Sigur Rós, me lo dedico a mí, y a Kirikita, que hace poco se paseó por todo Madrid disfrazada de manera extraña y parecía un niño de éstos.

Te lo dedico a ti también.

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