Hace mucho que no lo hago, no es mi estilo, a diferencia de otras que conozco; me refiero a repetir cansinamente una sola canción, hasta agotar neuronas propias y nervios extraños.

Sin embargo, alguna vez he caído en la tentación. Así, que recuerde, me ocurrió con “The Test” de los Chemical Brothers, alguna de Dead Can Dance, con Afrocelt Sound System, y “Hunter”, “Bachelorette” o “Human Behaviour” de Björk. Así me conocéis mejor.

En una ocasión, hace muchos años, de un estilo muy diferente, me dio por poner “Ojalá”, de Silvio Rodríguez.

Es una canción preciosa, lo sigue siendo, con una letra tan delicada que es difícil que no te llegue al corazón, y lo digo aunque la tengo muy vista, oída más bien, y con ella llegué a rozar el aborrecimiento. Al final la canción se salvó.

Yo vivía sola, y sola que me quedaría mucho más. Enamorada hasta la médula, despechada, llorosa y, en definitiva, patética, me ponía la cancioncita para hundirme más en mi pozo de desesperación (nunca mais, nunca mais; ahora, pasado el tiempo, preferiría un “Ojalá que te mueras“, o mejor un “Que te den”).

Pero estábamos en que yo, sola, llorosa y compungida, durante días estuve poniendo la canción. En el apartamento de al lado vivía una pareja de guiris jóvenes que tenían un bebé. Apenas hablaban español, las cuatro palabras básicas para hacerse entender. Una mañana, los tabiques de papel, me despertó la guiri cantándole al bebé: “Ojalá se te acabe la mirada constante, la palabra precisa, la sonrisa perfecta…”. La pobre se la había aprendido. Ése fue el momento en que decidí que no más.

Acabo de recordar una pareja que tuve que me decía las cosas a través de las canciones. Con el paso del tiempo me sonrío, pero era insufrible la mujer. Te tenías que esforzar en descifrar el significado, el problema solía venir cuando la letra era en inglés y no había manera de encontrarle sentido, una vez que por fin habías conseguido adivinar la letra. Al principio, muy al principio, le decía que sí lo había entendido, por no parecer tonta, y luego me ponía la canción a solas en mi casa a ver si le sacaba algún significado; luego, pasado el tiempo, le decía directamente que no la comprendía, y ella me miraba con mezcla de incredulidad y decepción. Al final, opté por ignorarla, es que no había manera de entender a aquella mujer. Haberme dicho las cosas claras, a la cara.

Pequeño homenaje, recuerdo ésta, tremenda (y tenía razón, se lo tengo que reconocer):

Following (The Bangles)
You think I’m crazy or something
Always following you around
You say I’m a hopeless case
Run an obsession into the ground.

You call me a loser
You call me a shadowing fool
Look over your shoulder
And you say I’m haunting you.

So why do you call me
Why do you look for me
Why do your eyes follow me the way they do.

You hold me responsible
Yeah, so I stand accused
Of causing all the trouble after high school
Between him and you.

Yeah, you call me a loser
You call me a shadowing fool
But I was a good girl
Yeah, ‘til you taught me what it means to be true.

Why do you call me
Why do you look for me
Why do your eyes follow me the way they do.

Why do you call me
I know you look for me
Why do your eyes follow me the way they do.

Anuncios