Hace unos días me enteré de la noticia, algo tarde porque ya no vivo en Granada, pero se sabe desde hace meses. Me la contó un conocido y no lo podía creer. Mucho hemos hablado en estos espacios del cierre de locales emblemáticos, de cines y demás, pero ahora sí que me ha jodido.

No puede ser.

El Eshavira Club es un local donde había actuaciones en directo, de jazz los miércoles y jueves, y de flamenco los domingos. Está situado en un subterráneo algo escondido, al que se accede por un patio de suelo de piedra, muy bonito y fresco en verano.

En resumidas cuentas, resulta que han declarado el edificio donde se aloja en ruina (esta viejo, pero no en ruina -me he informado antes de afirmar esto-) porque los vecinos tenían renta antigua. La misma mierda de siempre, que esa esquina, en esa calle, vale muchas pelas y van a hacer apartamentos. Dejan en la calle a ocho familias, entre ellas muchas personas mayores.
Ahí están, de juicios, pero el final está cantado.

(la noticia)

Así, con la complacencia de los gobernantes locales, la especulación urbanística se cobra la enésima víctima.

El Eshavira es/(¿era?) lo mejor de lo mejor, el sitio donde podías llevar con toda seguridad a la gente que venía a visitarte de fuera porque sabías que no iba a fallar.
Fui mucho en el pasado y ahora me arrepiento de no haber ido más los últimos años, aunque tampoco he parado.
Las actuaciones eran siempre de mucha calidad, no en vano era uno de los locales organizadores del Festival Internacional de Granada de Jazz. Qué noches, qué bueno. Qué lástima.

El problema es que no se considera a estos lugares de música en directo centros de cultura, sino meros establecimientos de hostelería, y no sólo no se los protege sino que se les hace la vida imposible.

Quedan Planta Baja (cerró en el 2004, pero el grupo Eskorzo la bunkerizó y reabrió), la Copera, Tren, el Alexis, el Liberia, el Bohemia Jazz Café y, sobre todo, mi favorito aunque haya que ir en coche, El Secadero (que ha tenido sus movidas). La pregunta, llegados a este punto, es ¿hasta cuándo durarán?. El Pícaro también ha caído y la Tertulia anda en la cuerda floja.

Desde luego, no se podía esperar otra cosa del actual Ayuntamiento de Granada, que se ha propuesto cargarse la vida cultural de la ciudad y, a este paso, lo va a conseguir.

Están vaciando mi vida de escenarios, como las de tantos.

Es lo de siempre. No pondrán ahí un Starbucks porque es un subterráneo, o sí, capaces son.

Ya lo sé, lo hemos hablado mucho, sólo hacemos lamentarnos por lo mismo, parece que cualquier tiempo pasado fue mejor, que ya lo sabemos, o sobre todo, que da igual lo que digas porque no se puede hacer nada sobre ello, pero tenía que contarlo.

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