Esta noche, móvil apagado, he visto junto a mis compañeros de piso Blade Runner The Final Cut (bajada de internet, como tiene que ser, pero en formato DVD).

[Apunte: ¿ves tú?, pues en este caso no me importaría comprarme el original, me lo estoy pensando, para que luego digan, una cosa no quita la otra.]

Qué película tan bonita. Se veía muy bien, espectacular, y eso que el televisor que tenemos no es muy bueno, pero equipo de sonido sí, retumbaba el suelo y todo. Pedazo de banda sonora…
Hay una escena en la que Harrison Ford le dice a la guapa (la que con dos dedos te hace en un minuto lo mismo que en una sesión de tres horas de peluquería): “¿Quieres una copa?”. En ese momento, M. paró el DVD y nos preguntó: “¿Queréis un whisky?”
Dos whiskys nos tomamos, tan a gusto, disfrutando de esta maravillosa película.

Podría hacer ahora el manido análisis de los cambios de una versión a otra, pero paso. La verdad es que la otra hacía un siglo que la había visto, y esta vez la he disfrutado aún más, si ello era posible.

Sí, la recomiendo. Es brutal, y no sólo no pierde con el tiempo, sino que gana.

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

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