La verdad es que veo poco, muy poco, la tele. Quizá algún programa suelto, estando con mis compañeros de piso, para reírnos un poco, y casi nunca le prestamos demasiada atención, solemos acabar hablando de cualquier otra cosa. Sí comentamos la programación por encima, generalmente para quejarnos.
Ya incluso apenas veo series, House me aburre, y la mía de culto, Caso Abierto (confesión), nunca la pillo, así que nada. La que me interese la bajo de internet, aunque tampoco dispongo de tanto tiempo y suelo preferir una película.
Ahora andan las programaciones revueltas con la retirada de Aquí hay tomate, también de Caiga quien caiga, y las anteriores de A tu lado y Dolce Vita (el programa anteriormente conocido como Salsa Rosa), aunque sus sustitutos no hayan sido tan diferentes. Telecinco, en su búsqueda utópica del eterno liderazgo de audiencia, ha perdido el norte y no sabe cómo recuperarlo.
En ningún momento, a pesar del cierre de algunos de estos programas de telebasura, he pensado que la situación vaya a mejorar, los reemplazos son iguales o peores, por no sacar el tema de las sempiternas telenovelas. El ciclo que pasa por los realities, el corazón (hígado) y los programas de famosos bailando ahora se detiene, sospecho que no por mucho tiempo, en la caza de talentos. Sigue sin interesarme. Acompañada, quizá me pare a verlo, unos minutos, y tampoco todos los días, pero sola ni de coña.

Entonces, hoy me entero de que las audiencias de las que todos hablan se refieren a un público que últimamente oscila entre UNO Y CUATRO MILLONES DE PERSONAS. Nada, que vivo en la inopia, o que me ha interesado bastante poco el tema en este tiempo. Yo pensaba que serían muchas más, considerando el aumento de población desde los tiempos del Un, Dos, Tres…, cuando la Primera Cadena la podían ver veinte millones. Ahora mismo, un programa visto por digamos, cinco millones de personas, sería lo más de lo más, y correspondería, en prime time, a un 25% del total de los espectadores. Y, ¿cuántos somos ahora?, ¿cuarenta y pico millones habitantes en este país? Pues eso da como resultado que, en picos de audiencia, sólo ve la tele entre el… y el ¿45? % de la población. Poca, bueno, un montón, pero menos de la que esperaba.
Es una buena noticia, la tele atonta mucho. También es síntoma de lo absolutamente malos que son los contenidos en la actualidad, y del auge de internet, porque, no lo neguemos, muchos de nosotros echamos mano de internet para el ocio.

¿Internet killed the TvStar?

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