A riesgo de que me salga un sarpullido, lo voy a hacer: dedicarle un post completo a esa mujer, a Ella, la poseedora de la sonrisa más forzada y falsa de todo el panorama político, que deja en mera mueca la de cualquier maruja pagada de sí misma.
Me refiero a la inefable Ana Botella.

Si hacemos caso a Gallardón y su sonado anuncio de retirada de la política, Ella podría convertirse en la próxima alcaldesa de Madrid. ¿No os dan repeluses? A mí sí.
Afortunadamente (supongo, porque no sé qué decir en un caso así), no me creo la dimisión de Gallardón, sería dar por perdida cualquier oportunidad real en la política y es demasiado ambicioso para ello. Dirá “me debo a mi cargo”, “me eligieron y no voy a defraudarlos”, o cualquier cosa parecida para no soltar el apoyabrazos del sillón del poder; aunque nunca se sabe, tiene que ser difícil mantener el puesto con el enemigo tan metido en casa, a pesar de su equipo de incondicionales. Y lo que ha pasado no ha sido bonito para el PP, creo que le guardan cierto resquemor.
También hay que subrayar que los acontecimientos que desencadenaron su decisión denotan que ni dentro del PP piensan que vayan a ganar las elecciones, y ellos más que nadie saben de lo que hablan. Claro que luego hay que contar con los votantes exquisitos de izquierda, ya que el resultado final dependerá mucho de su actitud.

En fin, elecciones aparte (la que nos espera, menos mal que yo me largo varios días al extranjero), existe la ligera posibilidad de que Ella se convierta en La Alcaldesa.

La de las peras y las manzanas, la misma.

La que está CASADA con Aznar (más repeluses).

La que, en uno de los mayores gestos de cinismo ejercitados nunca por el PP, primero fue de Delegada de Asuntos Sociales y en la actualidad de ¡Medio Ambiente! Esa señora, que no tiene ni puta idea, y no digamos ya buen corazón.

Madrid ha pasado por dos semanas realmente serias en cuanto a contaminación del aire (menos mal que ha llovido y se ha despejado un poco). Es cierto que ha llegado una masa de aire africano cargado de partículas en suspensión, pero ésa ha sido tan sólo una circunstancia agravante, no la verdadera razón de los niveles que se han alcanzado.

Ana Botella, máxima responsable de la situación, se ha limitado a recomendar que no se haga deporte en la calle.

La contaminación en Madrid es crónica, y llega a alcanzar picos preocupantes, pero mientras otras ciudades trabajan activamente por solucionar el problema, el Ayuntamiento de Madrid centra todos sus esfuerzos en negarlo.
Ana Botella afirma que “la contaminación del aire en las estaciones de medición en la capital durante 2007 no está por encima de ninguno de los umbrales ni niveles de alerta que se exigen por todas las normativas europeas, estatales y municipales”. Hay que tener poca vergüenza.
Para respetar los máximos legales en 2007 no se deberían haber superado los 46 microgramos/metro cúbico (µg/m3) de óxidos de nitrógeno de concentración media anual; sin embargo, según los datos de las propias estaciones del Ayuntamiento, el valor medio de todas las estaciones ha sido de 60.

Por cierto, que los óxidos de nitrógeno vienen básicamente de los coches, no de los desiertos africanos.
En cuanto a las partículas en suspensión, la normativa vigente recoge que no se deben superar más de 35 días al año los 50 µg/m3, sin embargo este límite diario se supero en 51 días en toda la ciudad.
Por poner un ejemplo, en la mayor parte de las ciudades italianas cuando se acercan a niveles de 50 µg/m3 de partículas, restringen el tráfico, para evitar superar en más de 35 días este índice como marca la ley, puesto que ésta es de ámbito europeo. ¿Aquí? Nada.

Uy, qué malos los vientos africanos”.

Más información: “La Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid y Ecologistas en Acción exigen a Botella medidas para frenar la contaminación del aire”, y la siguiente noticia de El País: “El Gobierno pide a Ayuntamiento y Comunidad medidas contra la polución”

Pero lo mejor, lo mejor, es que Ella afirma que “no está previsto en ninguna normativa estatal, municipal o europea que el Consistorio tome [deba tomar] medida alguna”. Hace años que se deberían haber tomado, como recoge sin ambigüedad el Real Decreto 1073/2002 en su artículo 6.1, o la más reciente Ley 34/2007, de Calidad del Aire y Protección de la Atmósfera, además de las diferentes directivas europeas.

El APHEIS 3, un prestigioso informe científico publicado hace ya tres años y realizado en 26 ciudades europeas (informe en pdf), menciona el dato de que la contaminación de una ciudad como Madrid es responsable de 68 muertes prematuras anuales por cada 100.000 habitantes. En esta ciudad, pues, sería responsable de más de 2.000 muertes cada año.

Pero Ella sonríe, y sonríe, y hasta se ríe (de nosotros, por supuesto).

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