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Reponen en Cuatro, a las mil de la madrugada, (la estoy viendo ahora, de fondo), una vieja serie, Juzgado de Guardia, que aunque cutrecilla y básica, sigue conservando su aquél.
En realidad, responde a la política de Cuatro de no gastarse un duro; alguna mente preclara de la cadena ha concluido que volver a emitir las series que los ahora treinteañeros veían en su adolescencia, atrae audiencia, y así debe de ser cuando siguen en sus trece. De esta manera, repusieron El Gran Héroe Americano, e incluso V. Y mil similares, no entraré en detalles.

¿Y Enredo? Me encantaba… También la reponen, después de “Juzgado de Guardia”. ¿Y Superagente 87? Uuuu.

Por cierto, no hace mucho, vi el capítulo piloto del nuevo “coche fantástico”. Los protagonistas son el hijo de Michael Knight y la hija de Bonnie, creo, y al final del capítulo aparece David Hasselhoff como estrella invitada. Siento haber estropeado la sorpresa, pero imagino que podréis vivir con ello.

Sobre series por venir, me ha contado un pajarito que, precisamente Cuatro, (qué dispendio), ha comprado una nueva serie, que aún se está rodando, de vampiros, dirigida por Alan Ball, el creador de A dos metros bajo tierra, y que ya causa pasiones con tan sólo tres imágenes mal montadas que van rulando por ahí. Curiosidad tengo, la verdad, ya confesé mi pasión por los vampiros en un post no muy anterior.

De series nuevas, recomiendo (he visto sólo tres capítulos) The Big Bang Theory, una sitcom disponible, por ahora, sólo en V.O. subtitulada. Es buena, más o menos, me reí bastante, no con todos los chistes, pero sí mucho con algunos. Conociendo a algunos de los que leen este blog, creo que a la mayoría le puede gustar. Un poco en la línea de IT Crowd, va de dos frikis (es decir, los típicos enganchados de los ordenadores, asociales, flipados de Star Trek y demás, geeks en el sentido inglés), que comparten un piso que suelen frecuentar sus amigos frikis: uno tan tímido que no habla ante las mujeres porque se corta y otro que se cree el más guapo y exitoso de todos. Una tía buena, normal y corriente, viene a ocupar el piso de enfrente y ahí comienzan a interrelacionarse. Parece un argumento chorra, incluso vulgar y tópico, pero está bien, y el guión es bueno.

Tengo muchos capítulos de esta serie, por si alguien los quiere, pero tendréis que esperar, o bajarlos vosotros mismos, porque, oh drama, me he dejado mi disco duro en Madrid, ya que no esperaba estar fuera tanto tiempo. Cachisss.

Y miles, miles de series, mis compañeros de piso han pillado el servidor de un colega y los ordenadores están que echan humo. En cualquier caso, creo que tenemos tanto material que no se podría visionar en una vida normal, es decir, si realizas otras actividades tales como leer, salir con los amigos, bloguear… ¿dormir?

Y otra: Dirt. Mónica, la de Friends, ha sido el miembro del reparto de la archiconocida serie que ha tardado más en decidirse por un nuevo proyecto. Finalmente, ha aterrizado en esta producción en la que interpreta a la pérfida directora de una revista de cotilleos de Hollywood, que se mueve dentro del amarillismo más absoluto. La serie tiene una estética muy particular, con influencias del cómic, Tarantino, los Cohen (salvando las distancias, no flipemos). Particularmente interesante es el papel de un paparazzi esquizofrénico que a veces olvida la medicación. Según algunos, es el papel que cualquier actor pagaría por hacer.
El único capítulo que me ha dado tiempo a ver no me ha gustado tanto como para recomendarla abiertamente, guardo mis reparos, pero me quedé con ganas de ver más, y eso es mucho.

¿Otra de la que me acuerde? Ahhhh, ¡Tin Man!, versión televisiva de El mago de Oz, en tres capítulos largos (que son como tres películas), de una calidad excelente en cuanto a ambientación, efectos especiales, etc. Ideal para los que rinden culto a esta historia, sobre todo en los círculos gay. A pesar del peso de la inolvidable película protagonizada por Judy Garland, es interesante ir redescubriendo a los personajes desde una óptica nueva (actual, por fin), muy diferente.

Y, ¡eso es todo, amigos!

Las autoridades gibraltareñas planean el sacrificio de veinticinco monos.

¿La razón? Molestan.

Los monos (Macaca sylvanus), que campan a sus anchas en el Peñón y lo que no es el Peñón (léase costa mediterránea española colindante), se han reproducido excesivamente, y aparte de tirar de los pelos a turistas y robarles sus chucherías (son unos gamberros de lo peor, eso tengo que reconocerlo), se dedican a entrar en casas y hoteles, por las ventanas abiertas, y dejarlo todo manga por hombro. La verdad es que tiene que ser un susto encontrarte un mono en tu cocina, y la tienen que dejar que no me lo quiero ni imaginar para limpiar luego eso.
Ahora que llega el verano, el “peligro” es mayor.

Diversas asociaciones han pedido que los manden a zoológicos o al norte de África, donde escasean, pero no parece que les hagan caso. El Proyecto Gran Simio nunca fue tan aplicable como en esta ocasión (aunque no incluyera a los macacos, me refiero a su filosofía), pero, ah, amigo, Gibraltar no es español… ni siquiera europeo (UE). Y no oses tú opinar sobre sus leyes, que ellos se bastan y se sobran.

La gente española anda un poco escandalizada y no he hablado con ningún llanito, pero no parece que se opongan en exceso, algunos todo lo contrario. Me refiero a los cuatro habitantes físicos de Gibraltar, no a los cientos de miles de sociedades mercantiles, que ésas no hablan.

Los monos llevan bajando del Peñón ni se sabe, aunque casi siempre vuelven a refugiarse en las alturas. Son listos, éstos se han creado allí su microhábitat y controlan más de lo que parece.

No es la primera vez que se habla de reducir su población, aunque sí de hacerlo legalmente.
Hace años, un afamado dentista de la costa, cazador convencido, mató a tiros a unos cuantos monos en la zona española de los alcornocales que lindan con la playa. Contaba, desencajado de risa, que “chillaban como personas”.
Dentista.

Estos días he estado de vacaciones por la costa mediterránea, desde Cádiz a Barcelona, y ha sido un viaje muy interesante, sorprendente de alguna forma.
Estaba precioso todo, con los turistas encerrados cual gremlins.
Durante todos los días tuvimos sobre nosotras una borrasca que nos perseguía e hizo que visitásemos cada lugar con las calles más vacías que nunca, bajo una manta de agua.
Las paradas: Torremolinos, Cabo de Gata, Valencia y Barcelona. Todos estos lugares los conocía con anterioridad, pero hacía tiempo que no los visitaba.
En todos lados por donde pasé, pude constatar los estragos de la especulación urbanística. Para llorar. Ya nos vale.
Y en Canarias, y en Coslada y, si metes “corrupción ayuntamiento” en google, flipas la de casos que han ido surgiendo. Y los que todavía no se saben, que estoy segura de que son mayoría.

Como nos sobró un día, hicimos noche en Medinaceli (Soria, creo). También diluviaba, cómo no, pero justo antes del atardecer la lluvia dio una tregua y fuimos las únicas que paseaban por las calles del pueblo.

Todos los sitios son bonitos, hasta Torremolinos, cuyo boom urbanístico setentero se torna casi naïve si lo comparamos con las barbaries de los últimos años. Ahora es incluso humano.

Todos los sitios a los que fuimos son bonitos, las calles brillando por la lluvia, pero en todos se notaba que este último boom general los ha dejado tocados, rebuscando la identidad entre los escombros. Ha sido un cambio brutal en el paisaje, y estilo y calidad de vida para todos. Quizá tenemos la edad justa para apreciar el cambio en toda su dimensión, puesto que nosotros fuimos los últimos de jugar en la calle, las dos cadenas y toda esta nostalgia infantil, ya se sabe.
Y si es verdad que por edad somos testigos privilegiados también somos en cierta medida responsables, de la corrupción que nos rodea (aunque en menor medida que la generación anterior, en mi opinión) y que los cambios no se encaucen hacia valores más humanos.

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He podido seguir las noticias más o menos durante estos días, a pesar de no tener radio en el coche, y está de lo más entretenido contemplar a los del PP arañándose la cara, oye.