Hace poco vi un documental de la BBC, lamentablemente no recuerdo el nombre, en él contaban un caso que me llamó la atención. El documental iba sobre la implantación de estados totalitarios y hacía un recorrido por la sociedad alemana durante la Segunda Guerra Mundial.
Al parecer, ante la inminente llegada de los aliados, los nazis destruían apresuradamente todos sus archivos. Todos los de la GESTAPO desaparecieron, con excepción del de la Baja Baviera, que se salvó in extremis. En él se podía constatar que el número de oficiales dedicados al control de una población de más de un millón de personas era escasamente de diez o doce. El documental se pregunta cómo es posible entonces que, con tan poco personal dedicado a ello, hubiese tal sensación de opresión que trascendió fronteras e incluso se ha plasmado en series de tv y películas.
La respuesta que dan es la colaboración ciudadana. Había tal paranoia colectiva que era frecuente ir a declarar, en muchas ocasiones voluntariamente, sobre actividades sospechosas de los vecinos.
El documental se centra en el caso de una mujer que finalmente murió en un campo de concentración, sobre la que recaían diversas denuncias, pero ninguna clara. Que era “rara”, que tenía amigos judíos, nada concreto. A la mujer la detuvieron cuando intentaba pasar a Suiza y la encarcelaron después de declarar abiertamente que se iba porque ya no le gustaba vivir en ese país.
Una de las denuncias la había hecho una de sus vecinas, quien voluntariamente fue a declarar que no se fiaba de ella, que tenía horarios sospechosos y amigos que podían ser judíos. Los periodistas fueron a visitar a esta vecina que, muchos años después, se había convertido en una encantadora ancianita que se interesaba por si tenían hijos y les decía que se abrigasen. Al preguntarle por estos hechos, la ancianita declaró no recordar nada, y de verdad se veía que no se acordaba.

Y, no sé cómo, el caso de esa mujer que no se me quita de la cabeza lo relaciono con Estados Unidos, qué tontería, ¿por qué será?

TEWG son las siglas para Terrorism Early Warning Group, y consiste en un grupo de personas, principalmente personal paramédico y empleados del estado, como bomberos y policías, que se dedican a detectar e informar de actividades sospechosas de tener que ver con el terrorismo. Según un memorando del Departamento de Justicia, “tomar fotos sin valor estético aparente” o “tomar notas” podrían constituir actividad sospechosa. Esta información posteriormente se deposita en bases de datos gubernamentales.
Existe ya en siete estados. También se encargan de ello instituciones privadas, como la eléctrica Xcel Energy, de Colorado. Lo explica el Denver Post.

[Oferta de trabajo para ser “chivato”, “espía cotidiano” o como queramos llamarlo. ¿Quién se apunta?]

Más de lo mismo:

El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos se ha mostrado muy interesado en el llamado “Brazalete de identificación electrónica”, un invento recientemente patentado, que consiste en utilizar, en vez de la tarjeta de embarque en los aeropuertos, un brazalete con todos los datos del pasajero, que a demanda de cualquier miembro de la tripulación puede inmovilizarlo con una descarga eléctrica. Una monada.

Este Youtube lo explica, en inglés:

Dudo mucho que al final lo incorporen, pero tengo claro que en este país van a acabar fatal. Se les va la pinza, se les va.

Lo que sí está ocurriendo es algo que pocos años atrás nos hubiera parecido impensable. El New York Times denunciaba en su editorial del pasado jueves (más) que en los aeropuertos se está revisando la información contenida en portátiles, blackberries e iphones de los estadounidenses que regresan a su país. No se sabe bien la frecuencia de estos registros, pero la Association of Corporate Travel Executives estima que es del 7%. Todos imaginamos el contenido que puede haber en estos aparatos: desde informes financieros o datos médicos hasta cartas personales. Así, por el forro.
Son más exhaustivos con los musulmanes; los abogados y periodistas denuncian que puede violar la confidencialidad característica de sus profesiones…; bueno, ahí está, os leéis el artículo.

No es por nada, será que una está muy acostumbrada a esto de los derechos fundamentales, pero me imagino la escena a escala local, la guardia civil a mi regreso a Málaga revisando mi portátil (***mi*** portátil), y me entra de todo.

PD: Pregunta (un tanto maliciosilla, no lo niego): ¿Sabrán los guardias civiles de Málaga descargar la información de un iPhone? Mm.

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