Los agricultores franceses me han recordado, por un momento, a los luditas, y me parece tannn bien lo que han hecho.

(El titular, lo reproduzco tal cual, seguro que hace las delicias de Omanero):

Ecologistas destroza un maizal transgénico de la multinacional Monsanto

Últimamente leo mucho sobre agricultura, informes mundiales y esas cosas, y según los últimos estudios se ha demostrado que la tierra es mucho más productiva en las explotaciones intensivas en pequeños terrenos con cultivos variados que en los latifundios.

Copipego de la Wikipedia:

1 Si la productividad se concibe como la producción por unidad de área de un monocultivo, al plantar sólo un cultivo en un campo completo como monocultivo aumentará su productividad individual. Sin embargo, si se siembran múltiples cultivos, aunque la mezcla tendrá bajas productividades en cada cultivo individual se podrá lograr en cambio una más alta entrega total de alimentos, una mayor cantidad de nutrientes por unidad de área. Obviamente es diferente la perspectiva del inversionista agroindustrial cuyo objetivo es ganar más dinero con su inversión, que la del granjero o indígena que trata de alimentar a su familia o a su comunidad.

El debate sobre la rentabilidad comporta por otra parte la perspectiva ambientalista que considera que la agricultura industrial usa gratuitamente recursos naturales e incluso los destruye (agua subterránea, bosques, fauna), sin pagar por ello y en tal forma obtiene utilidades económicas apropiando recursos públicos, que termina pagando la sociedad.

Los cultivos transgénicos, aparte de nefastas consecuencias para el medio ambiente y la incertidumbre sobre sus efectos sobre la salud, atacan directamente a la biodiversidad agrícola.

2 Durante el siglo XX han desaparecido el 75% de las variedades utilizadas en la agricultura. De 6.300 razas animales, 1.350 están en peligro de extinción. La principal causante de esta trágica pérdida ha sido la agricultura industrial, que promovió el cultivo de enormes extensiones con variedades comerciales uniformes, sustituyendo a las variedades locales. Esta uniformidad hace que los cultivos sean muy vulnerables a plagas y enfermedades, provocando grandes pérdidas de cosechas y en ocasiones verdaderas tragedias.

Una gran variedad de plantas cultivadas y animales domésticos constituye la base de la biodiversidad agrícola. Sin embargo, sólo 14 especies de mamíferos y aves componen el 90 por ciento del suministro de alimentos de origen animal que consumen las personas. Y apenas cuatro especies – el trigo, el maíz, el arroz y las patatas -proporcionan la mitad de la energía que obtenemos de las plantas.

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