Nos han hecho el truco, una vez más.

Yo lo utilizo mucho con mi pobre madre, que si no ya le habría dado a estas alturas.

El truco, cuyo objetivo es paliar el efecto de terror en la víctima, es éste:

Trasladado a mi vida, hace años (ejemplo):
– Mamá, que me voy a estudiar al extranjero
– ¿Pero cóóómo?
– Me voy a EEUU, a la costa oeste, decidido.
– ¿Quéééé?
– Bueno, me lo he pensado mejor, me voy sólo a Londres.
– Ahhhh, bueno.

Trasladado a una situación cotidiana (bastante desagradable por cierto, ojalá nunca nos tengamos que ver en ésas):
Una persona que conoces tiene un accidente y está en la UCI. Se lo tienes que comunicar a su familiar. No le das la noticia de golpe. Le dices: “Fulanito ha tenido un accidente y sería conveniente que fueras al hospital”, para que se le vaya haciendo el cuerpo. Cuando va, se encuentra con la verdadera situación.
Ahí estarás tú luego para abrazarlo y decirle que se pondrá bien.

Trasladado a la vida política y económica de este país:
Sale Solbes, (que sabía seguro de la inminente publicación de la previsión de la UE; digo yo que Almunia algún telefonazo le habría echado), y le da una entrevista al País, diciendo que las cifras del paro eran peor de lo que se había calculado en un primer momento (16%), las del decrecimiento ni te cuento y “vivimos una situación insólita; vamos a algo muy excepcional“. Tres días después sale el Comisario europeo Almunia, cuando aún nos estábamos haciendo el cuerpo, diciendo que la cosa es mucho peor, que el paro se irá al 19%, el decrecimiento al 2% y las previsiones “encierran un nivel de incertidumbre excepcional” (excepcional otra vez, hummm, tú verás que el paciente está muerto). Al día siguiente aparece Zapatero en la SER dando palmaditas en la espalda, diciendo que no será para tanto, que fijo que nos recuperamos un poco antes, que no se habían tomado en cuenta las supermedidas del gobierno. Ay, ay.

Nota: Sobre las supermedidas tengo yo mis objeciones. Consisten, entre otras cosas, en dar respaldo a los bancos y financiar a ayuntamientos y otras instituciones públicas para que creen empleo, a través de la construcción de infraestructuras y similares.
Si ése era “el único margen que tenían contra la crisis” se lo han gastado muy tontamente. A estas instituciones se les da un plazo muy breve para que presenten proyectos. Deprisa y corriendo, no se ha pedido ni el 50% del dinero disponible. Pan para hoy y hambre para mañana, es seguir alimentando al enfermo del sector de la construcción, para disimular desempleados. Antes o después, esos trabajadores volverán al paro. Se podía haber invertido en industrias con futuro. Pero tanta planificación nos supera, parece.

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