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Acabo de ver un youtube en el que Berlusconi tiene un lapsus: “Soy un perseguido. El más grande de la historia, dado que siempre me han absuelto, con dos prescripciones. He gastado 200 millones en jueces… perdón en abogados“.

Se podría decir que son la injusticia, la incompetencia o la maldad, las que tienen al mundo hecho el asco que es, pero cada día tengo más claro que todas ellas se pueden resumir, a efectos prácticos, en la corrupción. Es la corrupción la que no deja levantar cabeza a continentes enteros como África y Latinoamérica. ¿Qué decir de Rusia?, los países islámicos… EEUU, y sus contratos de reconstrucción…

En Europa, nos reíamos/escandalizábamos de Italia, era el referente, y en España, aunque con numerosos y evidentes casos repartidos por toda la geografía, sabíamos que le íbamos a la zaga, hasta ahora no se había materializado la sensación de que estamos en el mismo nivel. La corrupción, se ha demostrado, llega hasta lo más alto y lo más profundo del estado. Y a aquel gobierno de Aznar, que llegó ejemplarizante y con savia nueva tras los turbulentos últimos años de González, ahora comprobamos el grado de podredumbre que lo aquejaba. Hasta arriba, hasta el mismo Aznar, hasta Fraga, en el PP están todos en el ajo, y no hablamos siquiera de “miro hacia otro lado”, sino de participación activa. Y cuando no es el PP es el PSOE, porque al menos a nivel local me consta que, donde vivo, la corrupción es sistemática. No se necesitan sentencias judiciales cuando se saben las cosas. Pienso luego existo. Después de oír esas patéticas grabaciones del caso Gürtel no necesito más para saber qué se cocía, no necesito que ningún juez me diga que un alcalde ha cobrado comisiones si veo cómo se recalifica, se especula, y donde antes había un pinar o una playa, ahora hay un edificio horroroso con todos los pisos por vender, y el alcalde, y su primo y su colega son más ricos que antes. Está en todas partes, no puedes escapar. A poco que te muevas te afectará, y entonces está la disyuntiva, o te unes a ellos (al menos colaboras, con suerte sales beneficiado), o te jodes. Está podrido, podrido todo, y ahora mismo es imposible regenerarlo. La razón más importante es porque la gente lo ha interiorizado tanto que es incapaz de darse cuenta de la gravedad del problema, y de que es la corrupción, desde el escalón más bajo al más alto, la que tiene al mundo como está, desde la más mínima contratación municipal hasta el viscoso mundo de los bancos, en el ámbito público y en el privado. La correlación es directa, y hasta que no se comprenda eso no se podrá solucionar. Ni siquiera me sorprende que con la que tiene liada el PP no baje la intención de voto. No es sólo porque la crisis desluzca las filas ajenas, es porque mucha gente lo ve normal. Sí, normal, porque es lo que ellos harían de estar en esa posición.

No puedo evitar pensar en soluciones, aunque sé que no la tiene (a día de hoy es impracticable operar tantos cerebros; la única esperanza es la educación, que de por sí es lenta, y encima mala), o que la tiene, impuesta desde arriba por las autoridades (crear organismos de control más poderosos y eficientes, quizá), pero los poderes políticos actuales no la van a llevar a cabo, visto lo visto. Me viene a la mente una disposición del emperador Constantino, que ante el problema de la inflación desmedida y la corrupción generalizada, síntomas del comienzo del declive de un imperio tan grande cuyo control escapaba de las manos, ordenó la creación de un cuerpo de inspectores para asegurar la ejecución de ciertas medidas de control (una de ellas era que los comercios y casas de comidas debían exponer sus precios en el exterior, de ahí la costumbre actual de muchos restaurantes de mostrar la carta en la puerta). La creación de este cuerpo de vigilancia supuso tal esfuerzo y absorbió tal cantidad de recursos del imperio, que acabó por ser uno de los factores que precipitó su caída.

Quizá otra medida, la más fácil y más difícil a la vez, fuera erradicar los paraísos fiscales (se calcula que la trama Gürtel tiene dinero en siete paraísos fiscales, -el dinero que debe de haber allí probablemente no lo sepan ni ellos, aunque se habla de ocho mil y pico de millones de euros-). Cualquier ilegalidad económica sería mucho más difícil de llevar a cabo si después no tienen dónde esconder el dinero. ¿No fue en la cumbre ésa donde Zapatero pilló silla cuando se acordó eliminar los paraísos fiscales? No me lo creí en su momento, y sigo sin ver ninguna medida al respecto. Nada, que no hay nada que hacer. Y si de vez en cuando va alguno a la cárcel es porque le cae mal al de enfrente. Tal como están las cosas, la maquinaria de los “malos” funciona a pleno rendimiento y la correlación de fuerzas está demasiado desequilibrada.