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Advierto que voy a soltar un rollo muy grande, ya que no encuentro nada mejor que hacer, aunque a poco, poquísimo, que me esforzara, lo encontraría.

Es que llevo todo el día viendo noticias (estoy convaleciente aún de mi segunda bronquitis del año, lo suficientemente bien como para leer y distenderme, pero sin terminar de estar de alta -que me las pongo y me las quito yo-). Viendo las noticias y con un runrún en la cabeza.
Tal y como sospechábamos hace años, en aquellos tiempos del inicio de los blogs, el país iba a acabar mal; sin duda lo ha hecho, y éste todavía no es final, como supongo que todos seguimos sospechando. (Me gustaría un día, tranquilamente, releer blogs de tiempo atrás y extraer algunas opiniones; definitivamente, sí podríamos ganarnos la vida como Aramises y Rapeles).
Nos quejábamos entonces de que la gente no salía a la calle. Pues bien, hoy leo en la prensa que los sindicatos se quieren manifestar. Ahora. Ahora, ¿no? Se quieren ir a … Encima, a claras luces, es una pose, porque con la que está cayendo ya no sería normal que callaran. Y ni siquiera es por los parados, es por las pensiones (sin menospreciarlas, que es un tema gravísimo, pero es que ya hemos llegado al más allá). Aj, paso de ellos.
Yo no sé por donde vosotros vivís, pero aquí el paro es demoledor, y siguen cerrando negocios, y los que no lo hacen es porque ya están muy consolidados, no pagan alquileres y pueden continuar cogidos con alfileres. Se nos van hasta los inmigrantes.
Bonicas están las urbanizaciones fantasma, con las lluvias y los vientos de los últimos meses. Se han inundado casas y nadie ha ido a verlas. Tú verás dentro de un par de años. Hace tiempo, me gustaba ir a ver una urbanización inconclusa y abandonada de la anterior crisis de los noventa. En mitad del salón de una de las casas había nacido una pedazo de higuera… Era chula, le tenía que haber sacado una foto. Con el último boom, se retomó la construcción, quince años después. A día de hoy, vuelve a ser una urbanización fantasma.
Conozco, de oídas, a uno que decidió comprarse una casa en una de estas urbanizaciones, aunque todo el mundo le decía que estaba loco. Y es que no es lo mismo que vivir solo en el campo. Imagínate ahí, tanta puerta cerrada, tan tétrico todo, tan lejos de cualquier parte… Se ha pillado una depresión que ha necesitado de asistencia profesional. Ahora dice que lo deja y se va a vivir a Sevilla. No me extraña.
Total, aquí sigo, rodeada de gente que se mata por servir a unos ricos que ahora ven chic comprar en el Mercadona, y por unos políticos que no olvidan el anterior modus operandi e insisten en destruir lo poco que queda en favor del sistema que nos trajo a donde estamos.
Tengo una lucha interna, un tanto estúpida, pero estoy divagando: por un lado quiero que el sistema reviente del todo para que no haya dinero para construir la carretera que quieren hacer pasar por la huerta en la que he invertido todos mis ahorros; por otro lado, es un poco fuerte y poco solidario desear tanta miseria al prójimo. Por el primer lado, pienso también que mejor curar la enfermedad de raíz, amputar, sanear, aunque las consecuencias fueran catastróficas. Por el otro, yo, que en el fondo quiero ser optimista, espero que se pueda conseguir un camino de enmedio que alivie las penurias.
Al que me siga leyendo a estas alturas le debo una caña, me la  apuntáis (¿se nota que tengo ganas de salir?, es que llevo cinco días encerrada).
Sigo con mi runrún. Ahora hablan de un pacto de estado (que en el fondo no quiere nadie), el rey hace su papel -pero no cuenta en qué se gasta los millones- (btw, miedito me dan los oportunistas) y la prensa internacional se ensaña con nosotros (y de camino denosta un poco más a la socialdemocracia, por si no lo estaba suficientemente ya -en realidad quieren que el tiro rebote en Brasil, que se les escapa de las manos-).
Y se habla de soluciones: a cada cual peor, cada vez que oigo algo pienso el “virgencita que me quede como estoy”. Claro que el que me quede como estoy es inviable. Como dice un señor arquitecto y economista (que es el único que de verdad controla y es razonable) en el vídeo que linkeo más abajo: contando los intereses que deben los españoles a los bancos, la deuda nacional llegará a ser tres veces el PIB español, porque claro, cuando se cuenta lo que debemos, no se hace contando los intereses de las hipotecas. Absolutamente insostenible.
Se habla de soluciones, y siempre es tocando a la clase trabajadora, mira tú, no habrá otras.
Hace falta flexibilizar el mercado de trabajo, aumentar la productividad… Totalmente de acuerdo. Pero de verdad no entiendo, como “mujer empresaria” que soy ahora, tanta insistencia en abaratar el despido. De verdad, de verdad, que no me parece tan caro despedir a una persona. Sí si lleva la tira de años trabajando, digamos diez o veinte años (que digo yo que si lleva trabajando tanto contigo estará más que cualificada, y si no haberla despedido antes). Y de todas formas, si tanto te molesta, la largas igual, y ni te duele el dinero (hablo por experiencia). Y si lleva poco trabajando, ¿qué te cuesta 1.000, 2.000 euros? Pero si eso es lo que te cuesta una avería eléctrica, o una pequeña reforma en un local, o el aire acondicionado… Se les va la cabeza, esa gente lo que quiere es explotar al personal, ahora tú, ahora el otro que es más barato (más necesitado), y tiro porque me toca. Ojalá fuera tan fácil solucionar el problema como abaratar el despido.
Flexibilizar el mercado de trabajo significa otras cosas, entre otras disponibilidad y organización (dejemos el tema formación, que me consume). Soy totalmente seguidora de un solo tipo de contrato para todo el mundo, incluso a los del régimen agrario. Un contrato sencillo, un tiempo de prueba como ahora y luego indefinido si el trabajo es estructural. Si DE VERDAD es temporal, pues el tiempo que sea y que no sea renovable ni sustituible por otro. No sé, yo lo veo claro. No entiendo tanto darle vueltas a la tortilla. Y los despidos, pues por las cosas razonables que se despiden a las personas. También es verdad que nunca llegué a aprobar Derecho Laboral en España, que lo hice de Erasmus – se llamaba Seguridad Social Europea-, igual por eso lo veo tan fácil.
En fin, que si has leído hasta aquí te debo dos cañas, porque todavía no he dicho lo que quería decir al principio.
Yo quería hablar sobre las soluciones que se barajan, que siempre es en detrimento del trabajador, que se habla de abaratar el despido, de reformar el sistema de pensiones (hace años y años que tengo el pálpito de que no voy a cobrar pensión, ¿por qué será?, quizá por algo que leí en un libro de Ciencias Sociales – de entonces-, algo sobre la pirámide de población, el babyboom y demás, y si no lo decía el libro lo diría mi profesora, que siempre supo lo que se hablaba)… De reducir sueldos (jaaaaa, ¿y ya matamos de hambre a la gente directamente, no?, con las hipotecas que hay…).
¿Y no habrá otra solución? La había. Empiezo a temer que es demasiado tarde. La había hace cuatro años. Antes también, pero sólo con cuatro años antes que la hubiesen puesto en marcha se habría podido solucionar algo. Bueno, todo esto es mi opinión, pero la desarrollo:
España va de culo porque el sistema capitalista va de culo también, y el final lo veremos o no, pero todavía no sabe bien cuándo ni cómo será. Sin embargo, España tiene una característica perversa particular que agrava el problema: que en los últimos diez años ha convertido la construcción en el motor de su economía, auspiciada por la especulación y la corrupción -sin olvidar el histórico blanqueo de dinero-, desviando a sus trabajadores hacia este sector y endeudando a toda la sociedad. (Target: vivienda). Ello, además de deformar el mercado de trabajo, ha encarecido la vivienda tanto que ha condicionado la vida de sus habitantes, ya sea por hipoteca o por los altos alquileres. (Target:vivienda).
Lo que hay que tocar, lo que está mal de raíz es la vivienda, y es lo que Zapatero no ha tenido cojones de hacer, aunque supiera que tenía que hacerlo (no por nada creó el ministerio de Vivienda).
(Tercera caña y vale por tarde/noche completa, que yo después de la tercera no me miro).

Algunos abogaron, cuando la gran demanda de una casa a precio digno, por obligar a los propietarios a alquilar las viviendas vacías. En mi opinión, no hacía falta semejante medida drástica (no fuéramos a colisionar con el sacrosanto derecho a la propiedad recogido en nuestra sacrosanta constitución), bastaba con cargar de impuestos al que tuviera una segunda (quien dice segunda, dice tercera, o dice centésima) vivienda. Ello hubiera repercutido directamente en el abaratamiento del alquiler, y por ende en el precio de la vivienda, ya que muchos optaban por una hipoteca debido a que resultaba casi igual de precio que un alquiler y al final “la casa era tuya”, y el manido  “alquilar es tirar el dinero”.
¿Y la vivienda como inversión? ¿Y tener una segunda vivienda? Vaya un lujo. Había quien tenía el pisito en la playa, o en la montaña, o en la estación de esquí, y decía “es que yo no quiero alquilar el apartamento porque me gusta, de vez en cuando, ir allí y si lo tengo alquilado no puedo ir”. A lo que yo respondo: de acuerdo, es un lujo, y como tal págalo, igual que yo pago los míos.
Luego están también los que decían que no alquilaban porque luego el inquilino blablabla y no se va, y te deja el piso hecho un asco (cierto, en Espña urgía una ley de alquiler: no era tan difícil, sólo había que copiarse por encima de Alemania, Bélgica, Suecia…).
Pero no se hizo, no. Porque era cortar el negociete de las hipotecas, del amigo constructor y el chollo del ayuntamiento. Vamos, el conjunto de la sociedad.
Y si no tuvieron cojones entonces no lo van a hacer ahora, algo tan simple como supergravar una vivienda vacía. ¿No hace falta dinero? ¿Quién ha ganado más en los últimos años? ¿Quién tiene el dinero? Pues que paguen ahora. Vivienda vacía=mogollón de pelas, para el desempleo, la sanidad, la educación… Esas cosillas. Noooo.
¿Y por qué no? En Estados Unidos (que de todas formas va de culo igual – dato: el paro en la franja de la población con menor poder adquisitivo ahora mismo es mayor que en el peor momento de la Gran Depresión-), en Estados Unidos, decía,  el precio de la vivienda ha descendido un 50%. Eso está sirviendo para, más o menos, más o menos, reactivar su economía. En España no bajan ni a la de tres. ¿Por qué? Porque nuestros bancos supersolventes tienen parte de su capital respaldado por el valor de las viviendas que poseen. Si se reconociera que esas viviendas están sobrevaloradas muchos de ellos tendrían que admitir que están en quiebra. Por eso, y porque poseen muchas, no dejan que bajen.
Pero entonces, ¿qué pasaría, como decía antes, si se gravara la vivienda vacía? Que los bancos tendrían que pagar muchos impuestos, puestos que son ellos quienes poseen la mayoría de las viviendas vacías en España. Tanto dinero que igual, entonces, entrarían en quiebra, o al menos no les interesaría tenerlas en propiedad, y las pondrían a la venta masivamente, por lo que bajaría mucho el precio (hasta su valor real), y estaríamos en las mismas, que se notaría que el emperador va desnudo, es decir, que los bancos no tienen con qué respaldarse.
Y eso no se puede, porque es romper la baraja. No se puede. Pero como lo que es no tiene remedio, la otra opción es la lenta agonía, que es esto, lo que vivimos.

Este documental lo vi hace tiempo (imagino que muchos lo habréis visto), tendrá uno o dos años, calculo yo (se nota el ligero desfase con la actualidad, no corresponde exactamente a los sentimientos de este momento) y hace poco me lo tropecé de nuevo. Aunque no es la gran maravilla técnica ni de nada, sí creo que plasma, en líneas generales, lo que muchos pensamos.
Vídeo.

Y una canción de los Smashing Pumpinks (de las famosas), pero ésa os la buscáis vosotros.

Es inteligente el sistema de la terna: es hacerle creer al otro que está eligiendo cuando en realidad lo estás haciendo tú.

Se trata de un mecanismo muy útil cuando, por ejemplo, se tienen niños pequeños y se ponen pesados a la hora de vestirlos (“no quiero eso, no quiero, nooo”): se le da a elegir entre dos o tres prendas de ropa a nuestro gusto y el niño, entre abrumado y halagado, escoge y se siente satisfecho. Asunto resuelto.

Otro ejemplo:
En el concordato de 1851, y posteriormente en el de 1951, se reconocía el derecho del Jefe del Estado Español a presentar una terna de obispos al Vaticano. Franco estaba encantado, él escogía a tres curas de su conveniencia y el Papa no tenía más remedio que nombrar a uno de ellos. Era la manera de Franco de meter la patita en la política del Vaticano. Sin embargo, llegó el Concilio Vaticano II con aires renovados (por decir algo) y no hacían gracia las propuestas del dictador. El Papa le pedía, en un ambiente que se había tornado hostil, que renunciara a esa prerrogativa, pero Franco no se dejaba (que le colocaran, por ejemplo, un obispo nacionalista en el País Vasco era lo último). Franco se murió sin dar su brazo a torcer, y el privilegio lo heredó el Rey. Entre que el Papa estaba frito por librarse de la terna y que en España urgía retocar la legislación para adecuarla al nuevo estado aconfesional, rápidamente se negociaron y firmaron cuatro Acuerdos Iglesia-Estado, en 1976 y 1979 (que no técnicamente concordato, contrariamente a lo que se cree -está mal dicho “Concordato de 1979”, puesto que eso sólo podría ser posible en un estado confesional-, en este caso son acuerdos con estatus de acuerdo internacional, por lo que no dejan de ser leyes de primer orden). En fin, que el Papa, a cambio de eliminar la terna cedió unos cuantos privilegios, y ahí nos quedamos.

¿Y a cuento de qué os suelto este rollo? Pues porque hoy me he acordado de la terna obispal al ver la votación abierta en internet para elegir el futuro logotipo de “Agricultura Ecológica” de la UE.
Pincho yo, muy ilusionada, en el link de acceso a la página de las votaciones, y no me lo podía creer, que hayan elegido semejantes tres mierdas (con perdón) de logos, que son los que vamos a ver hasta en la sopa durante los próximos años.
Os los muestro:

Primero el color. Puede ser que el monitor de mi ordenador distorsione, que lo dudo, aunque todo puede ser, pero por mucho que me imagine ese verde dos tonos más arriba o más abajo, ¿es que no han podido encontrar un verde más bonito? Y los tres iguales, ¿por qué los tres iguales? Entiendo que sean monocromáticos por asunto de economizar pintura, pero no creo que los precios de los verdes varíen tanto de uno a otro, aunque reconozco mi desconocimiento del mundillo del etiquetado.

Analicemos uno por uno:

-El de la bandera.
Es taaan institucional. Vale que sea un sello europeo, pero digo yo que es sólo uno, repetido en todos los alimentos, que se eliminarán los demás (ése se supone que es objetivo), que no va a haber lugar a dudas, y que los europeos tan tontos no somos. Da la sensación de ser un sello político, parece que va a ir en un informe, no en una berenjena.

– La hoja
¡Qué original! ¡Por favor! ¿Cuantos logos que sean hojas puede haber en el mundo?, ¿miles?, ¿cientos de miles? No se distingue nada. (Curiosidad: hace poco leí que hay más logos con delfines representados que delfines reales en el planeta; me imagino que ocurrirá lo mismo con tigres, osos…).

– El de la vaca o batiburrillo de productos agrícolas y ganaderos.
Más finitas no podían hacer las rayas blancas. Vaya sello. Eso, en cuanto se haga pequeño, no se distingue ni lo que es.

Aún así, yo voy a votar el de la vaca, por votar uno, pero ¿qué os apostáis que sale el de la bandera?
En este momento paso de entrar en el tema de la credibilidad de las votaciones por internet.

En fin, eso es lo que hay.

Dejo el link por si alguien está interesado en votar:

http://ec.europa.eu/agriculture/organic/logo/index_es.htm (hasta el 31 de enero de 2010).

Al artículo de Efe Eme contra el Manifiesto en Defensa de los Derechos Fundamentales en Internet:

(en cursiva el contenido del artículo)

Y con un objetivo: proteger los intereses del sector tecnológico.

Puede que haya algunos que lo hagan, pero la gran mayoría defiende el uso y progreso de la tecnología, así como el acceso a la cultura.

El mismo que usa y abusa del esfuerzo de terceros (sean empresarios, creadores o trabajadores).

Anda que no hay gente ahí, en la industria discográfica y audiovisual, que vive del cuento: el ayudante de no sé qué, el coordinador de no sé cuántos, el encargado regional de lo otro… supuestos supervisores y organizadores que no hacen nada del otro mundo y se atribuyen el trabajo de otros, que ganan sueldos astronómicos y se dedican a presumir de su influencia y alta posición social.

El mismo en el que operan empresas que ofrecen el ADSL más caro de Europa y el más lento.

De acuerdo, el gobierno debería tomar medidas. Es más, siempre he dicho que las comunicaciones deberían ser gratis, junto con la sanidad y la educación, porque son necesidades básicas del ser humano. Y si no gratis, ser una empresa estatal que cobrara a los usuarios el precio de costo. Pero ésa es otra guerra. Una no quita a la otra.

Y que siempre se van de rositas porque son el gran anunciante del país. Invierten en medios, blogs y empresas donde trabajan los promotores del Manifiesto.

Como si las discográficas y productoras fueran pobrecitas. El manifiesto no está instigado, que a esas empresas les vengan bien y se froten las manos es otro tema.

Quienes por supuesto exigen el todo gratis para los productos culturales pero no para la conexión gratuita a Internet. ¿Se me entiende verdad?

Me reitero en lo dicho.

Además tienen la osadía de pontificar sobre el futuro de los nuevos creadores y la amenaza que la legislación va a suponer sobre la creación cultural. Son los mismos profetas del Apocalipsis, que vengo denunciando desde hace tiempo, y que nunca aportan ninguna solución.

Profetas del Apocalipsis son los que dicen que si no se pone remedio se acabará con la industria musical. Hace quince años yo conocía casi todos los grupos buenos del momento. Ahora es imposible. A poco que investigas descubres uno mejor, porque hay montones más, y no los cuatro que te ofrecía la discográfica, de los cuales uno te ponían en los 40 Principales. La industria está obsoleta. Tienen que asumirlo. Hoy cualquiera con un Mac y el programa adecuado puede hacer un disco decente. De hecho, los cantantes del momento sacan varios discos al año. Es cierto que falta la mano depuradora de la discográfica y junto a canciones normales colocan otras de calidad inferior, pero las buenas siguen estando ahí. Hoy cualquiera tiene una cámara digital y puede hacer una película. ¿Cuánta gente buena no se quedó en el camino años atrás por no contar con una discográfica o productora que lo avalara, o porque éstas los inducían a contratos abusivos que coartaban su libertad?
Ahora mismo hay muchos más grupos musicales que hace diez años, desde que comenzaron las descargas, es un hecho. Y, sobre todo, el acceso a la cultura es cada vez más universal, sólo por eso merece la pena. ¿Qué persona que cobre 800 euros se puede permitir ir al cine cinco o seis veces, comprar varios discos y un par de libros al mes? Al precio que tienen, y con las hipotecas y los alimentos como están. Seamos realistas. ¿Y la gente que vive en el campo? Que no digan que está en peligro, porque la cultura está sufriendo una eclosión y una democratización como nunca. Quizá en la élite y el establishment no se quiera ver, pero eso es lo que está pasando a pie de calle. La popularización y el acceso gratuito no significa que el artista sea menospreciado, todo lo contrario. Dispone de mucho más público. Capas más amplias de la población valoran y agradecen su trabajo, lo que necesariamente, cuando el mercado se ajuste, repercutirá en la manera que el artista pueda vivir de su trabajo.

Por otra parte, no niego la legitimidad del derecho de autor, pero también considero que está sobrestimado. Ningún arquitecto cobra diez años después porque uno que pasaba por allí se recree en sus maravillosos arcos.
Además, un cantante no tiene por qué cobrar más que un camionero o un fresador, no más que un director de banco o un funcionario de aduanas. Componer una canción tampoco es para tanto, ¿y qué trabajador sigue viviendo de lo que trabajó 30 años atrás, aparte de su merecida pensión? ¿Que es creativo? Hay muchos trabajos creativos que no están tan sobreremunerados. Si hasta ahora ha sido de esa manera, era porque mantenía a mucha gente y a muchos directivos y accionistas que nada tienen que ver con la producción artística, pero la mayor parte de esa gente ya no es necesaria.

El límite debe estar en el ánimo de lucro del que difunde la obra.

¿Qué credibilidad tiene esta gente para opinar sobre Arte y Creación? ¿A quién han descubierto? ¿Qué película de éxito han realizado? ¿Qué música suya ha triunfado? ¿Qué libro suyo ha funcionado? ¿Qué han hecho más allá de su trabajo periodístico? No tienen ninguna autoridad.

¿Autoridad? Esa falacia la he oído demasiadas veces. ¿No tengo yo autoridad para hablar sobre el Sahara, aunque nunca haya estado allí? ¿No puedo opinar sobre la pena de muerte aunque no haya vivido ningún caso cercano, y ni siquiera exista en mi país? Cierto es que los implicados deben tener voz propia, pero de ahí a autoridad… Y el trabajo periodístico no es nada despreciable.
Hay demasiado endiosado por ahí. ARTISTAS, que la mitad están ahí por influencias familiares o conveniencias de las discográficas, que no valen tanto y ven peligrar su estatus, su chalet de barrio pijo y las vacaciones en Miami. Gente que se había hecho la idea de un futuro asegurado y ahora lo ven peligrar. También se acabó el chollo del la canción pelotazo y vivir el resto de la vida del cuento. Normal que protesten, pero la vida es así. ¿Cuántas profesiones no están cayendo en picado por el cambio tecnológico o la crisis? Agencias de viajes (¿debe prohibir el gobierno la venta de billetes por internet?), inmobiliarias (¿se debe prohibir colocar el cartel de “se vende”, prescindiendo de intermediarios?)… Son los tiempos y el mercado, el mismo que cuando les iba bien no tenían reparos en abrazar.
Durante años se nos ha robado, un cd vale céntimos, y si quieres hacer rico al artista súbele un euro, pero ¿20? , ¿de qué? ¿Promoción? Internet tiene sus propios medios. En los últimos años ha salido mucha gente así. ¿Distribuidores? Sí, ésos son los que sin hacer nada se han llevado la tajada. Ocurre igual en muchos otros campos de la economía, en la agricultura, por ejemplo. La ventaja de internet es que elimina la necesidad de esos distribuidores, además del antiecológico soporte físico y su necesario transporte, y lo mejor es que ahora esa gente se puede dedicar a hacer otras cosas más provechosas para la sociedad. El soporte físico ha muerto (excluyo al libro de esto, es otro campo con sus propios matices). La industria discográfica se ha basado en el control del soporte físico de la copia y eso ya no tiene sentido. Lo siento, el mundo cambia y hay negocios que mueren. Durante muchos años han manejado mucho dinero y no pueden seguir haciéndolo de la misma manera. El mundo de la producción audiovisual está sufriendo un cambio y se acabará ajustando, pero no de la manera que ellos desean. Es como las gasolineras, es un negocio que dentro de unos años no tendrá sentido. Les queda renovarse, quizá en puntos de asistencia en carretera o tiendas para el automóvil, pero ya no tendrán sentido. Hay profesiones y negocios que tienen su tiempo y no se pueden prolongar más allá, pero es más sonado cuando ese condenado a desaparecer tiene poder económico. ¿Qué pasaría si no hubiera más petróleo de pronto? Que las compañías petroleras harían lo posible por prolongar su chollo, como de hecho están haciendo, negando datos e impidiendo el desarrollo de vehículos limpios, que podían estar completamente desarrollados desde hace 50 años, pero no los han dejado. Lo mismo ocurre con la INDUSTRIA del cine y musical. No olvidemos que en EEUU es una de las grandes industrias del país, sobre todo en California y Miami, junto con la automovilística, la petrolera y la armamentista. La Warner tuvo pérdidas el año pasado. Por eso Obama se dedica a convencer a presidentes extranjeros, como a Zapatero,  para que le ayuden a poner remedio. Por eso nos han incluido en la lista negra, y por eso Bruselas, la hermanita obediente, ha legislado. La industria rabia y patalea, observa estadísticas del número de descargas y piensa que es dinero que está perdiendo. Sin embargo, no es así, que una persona se descargue una canción no significa que si no pudiera hacerlo se compraría el disco. La gente descarga incluso canciones que nunca oirá, o canciones sólo por escuchar cómo suenan, o canciones que escuchará unas pocas veces, pero que nunca se le ocurriría comprar. Se calcula que de cada siete canciones bajadas, sólo una la persona contemplaría comprarla. No se dan cuenta de que esto incluso les beneficia, es promoción gratis para su artista. Y el artista se debería alegrar más que nadie, porque consolida su nombre y eso, a la larga, se traducirá en beneficios, quizá no del tipo tradicional, quizá no en forma de cheque de la discográfica, pero sí en un “no hay entradas” o en que los pedidos de su página web desborden las expectativas. Lo que pasa es que para el artista consagrado esas promesas de futuro saben a poco, y acojonan.

Pero lo quieren todo gratis. Lo de los demás, claro está. Y en vez de preocuparse de las empresas periodísticas, que se hunden lentamente, califican a otros de obsoletos.

En efecto, las empresas periodísticas se hunden. Murdoch se hunde, está que trina, culpa a Google y quiere cobrar contenidos. Se alía con Microsoft y Bing. Caerán juntos. ¿Cuánto dinero no nos han robado ya Murdoch y Gates? Las empresas periodísticas también deben reciclarse, y si sus directivos no se quieren dar cuenta, seguro que los periodistas ya lo han hecho.

Exigen al Gobierno neutralidad ante cualquier presión y son ellos los primeros en presionar…

Nada comparable a la SGAE (institución privada CON ánimo de lucro). Y a los cánones. Medida más injusta es difícil de encontrar, hay que remontarse al derecho de pernada. Sólo con eso se debían dar por satisfechos.

Conviene recordar que esta propuesta gubernamental –con la salvedad de la inclusión del poder judicial- es bastante más light que en los países de nuestro entorno.

La salvedad lo dice todo.
Con otros muchos temas los países de nuestro entorno también son más duros (matrimonio gay, edad penal…) y eso no hace que sean mejores. De nuevo, una falacia.

Que por otra parte además sufren menos problemas con las descargas ilegales que el nuestro (somos campeones del mundo en esto). Y hay una directiva de Bruselas, que fija un plazo de dos años, para adaptarse a la normativa aprobada en el Parlamento europeo.

Es ponerle puertas al campo, se ha dicho hasta la saciedad y así es. En Suecia, en nada de tiempo, ya hay medio millón de personas que utilizan servicios de empresas para disfrazar la IP. Los programas P2P (peer to peer, o mejor people to people) se pueden modificar fácilmente para no ser rastreados, y aunque esto ocurriera y se cerraran webs y servidores, o se cortaran conexiones, hay demasiada información volcada ya, digitalizada, en mi ordenador y en el de la vecina. Podemos vivir décadas sólo con lo que hay, pasándolos de modo tradicional, en plan boca a boca, sería más costoso en términos de trabajo, pero se haría. Eso o rastrear hasta la última información que se transmita, el estado policial total, y sopesando ambos bienes jurídicos, no creo que compense. Además, como leí por ahí, no se pueden mandar a los GEOS porque una niña de doce años se descargue una canción de su grupo infantil favorito.
Posibles soluciones para los artistas: subvenciones (se puede argumentar que eso los hace afines al poder político; no sé si hay mucha diferencia con hacerlos afines al poder económico, que es lo que son ahora, estando ligados a esas multinacionales del ocio), conciertos (y que no se lleven la tajada sus discográficas, como ocurre ahora con los contratos 360º), publicidad (en páginas o insertada en la obra)… La gente está ansiosa de ocio audiovisual y cuando algo es bueno de verdad sobrevivirá, no como los productos comerciales que hasta ahora se acababan consumiendo porque te los metían por los ojos. El modelo cambia, está sufriendo una revolución, con todo lo que ello supone, y cuanto antes lo asuman los implicados, mejor para ellos. Hay que buscar otras soluciones, no intentar prolongar un modelo obsoleto. Lo que está ocurriendo no tiene vuelta atrás. Gastar energías contra la corriente sólo debilita, como este artículo tendencioso que arremete contra periodistas que en este caso sólo se están haciendo eco de lo que muchos piensan.

Y yo no tengo cargo de conciencia, porque me bajo todo lo que pillo y más, pero gasto MUCHO dinero en cultura.

Acabo de ver un youtube en el que Berlusconi tiene un lapsus: “Soy un perseguido. El más grande de la historia, dado que siempre me han absuelto, con dos prescripciones. He gastado 200 millones en jueces… perdón en abogados“.

Se podría decir que son la injusticia, la incompetencia o la maldad, las que tienen al mundo hecho el asco que es, pero cada día tengo más claro que todas ellas se pueden resumir, a efectos prácticos, en la corrupción. Es la corrupción la que no deja levantar cabeza a continentes enteros como África y Latinoamérica. ¿Qué decir de Rusia?, los países islámicos… EEUU, y sus contratos de reconstrucción…

En Europa, nos reíamos/escandalizábamos de Italia, era el referente, y en España, aunque con numerosos y evidentes casos repartidos por toda la geografía, sabíamos que le íbamos a la zaga, hasta ahora no se había materializado la sensación de que estamos en el mismo nivel. La corrupción, se ha demostrado, llega hasta lo más alto y lo más profundo del estado. Y a aquel gobierno de Aznar, que llegó ejemplarizante y con savia nueva tras los turbulentos últimos años de González, ahora comprobamos el grado de podredumbre que lo aquejaba. Hasta arriba, hasta el mismo Aznar, hasta Fraga, en el PP están todos en el ajo, y no hablamos siquiera de “miro hacia otro lado”, sino de participación activa. Y cuando no es el PP es el PSOE, porque al menos a nivel local me consta que, donde vivo, la corrupción es sistemática. No se necesitan sentencias judiciales cuando se saben las cosas. Pienso luego existo. Después de oír esas patéticas grabaciones del caso Gürtel no necesito más para saber qué se cocía, no necesito que ningún juez me diga que un alcalde ha cobrado comisiones si veo cómo se recalifica, se especula, y donde antes había un pinar o una playa, ahora hay un edificio horroroso con todos los pisos por vender, y el alcalde, y su primo y su colega son más ricos que antes. Está en todas partes, no puedes escapar. A poco que te muevas te afectará, y entonces está la disyuntiva, o te unes a ellos (al menos colaboras, con suerte sales beneficiado), o te jodes. Está podrido, podrido todo, y ahora mismo es imposible regenerarlo. La razón más importante es porque la gente lo ha interiorizado tanto que es incapaz de darse cuenta de la gravedad del problema, y de que es la corrupción, desde el escalón más bajo al más alto, la que tiene al mundo como está, desde la más mínima contratación municipal hasta el viscoso mundo de los bancos, en el ámbito público y en el privado. La correlación es directa, y hasta que no se comprenda eso no se podrá solucionar. Ni siquiera me sorprende que con la que tiene liada el PP no baje la intención de voto. No es sólo porque la crisis desluzca las filas ajenas, es porque mucha gente lo ve normal. Sí, normal, porque es lo que ellos harían de estar en esa posición.

No puedo evitar pensar en soluciones, aunque sé que no la tiene (a día de hoy es impracticable operar tantos cerebros; la única esperanza es la educación, que de por sí es lenta, y encima mala), o que la tiene, impuesta desde arriba por las autoridades (crear organismos de control más poderosos y eficientes, quizá), pero los poderes políticos actuales no la van a llevar a cabo, visto lo visto. Me viene a la mente una disposición del emperador Constantino, que ante el problema de la inflación desmedida y la corrupción generalizada, síntomas del comienzo del declive de un imperio tan grande cuyo control escapaba de las manos, ordenó la creación de un cuerpo de inspectores para asegurar la ejecución de ciertas medidas de control (una de ellas era que los comercios y casas de comidas debían exponer sus precios en el exterior, de ahí la costumbre actual de muchos restaurantes de mostrar la carta en la puerta). La creación de este cuerpo de vigilancia supuso tal esfuerzo y absorbió tal cantidad de recursos del imperio, que acabó por ser uno de los factores que precipitó su caída.

Quizá otra medida, la más fácil y más difícil a la vez, fuera erradicar los paraísos fiscales (se calcula que la trama Gürtel tiene dinero en siete paraísos fiscales, -el dinero que debe de haber allí probablemente no lo sepan ni ellos, aunque se habla de ocho mil y pico de millones de euros-). Cualquier ilegalidad económica sería mucho más difícil de llevar a cabo si después no tienen dónde esconder el dinero. ¿No fue en la cumbre ésa donde Zapatero pilló silla cuando se acordó eliminar los paraísos fiscales? No me lo creí en su momento, y sigo sin ver ninguna medida al respecto. Nada, que no hay nada que hacer. Y si de vez en cuando va alguno a la cárcel es porque le cae mal al de enfrente. Tal como están las cosas, la maquinaria de los “malos” funciona a pleno rendimiento y la correlación de fuerzas está demasiado desequilibrada.

Comentaba hoy con mi hermana, autopista de la Costa del Sol por delante, la pena de que se hubiera desperdiciado la oportunidad, al construir tanto, de hacerlo en casas sostenibles. Lo dije con hastío, puede que por última vez, puesto que el tema no da para más. A esto, mi hermana me respondió, con tranquilidad y optimismo, que todo ello tenía una cosa buena. La miré con incredulidad, con gran incredulidad, llegué a pensar hasta que me estaba vacilando. Sí, me respondió, como ha habido taaaanto dinero y no se sabía qué hacer con él, se han gastado millones y millones en jardinería ambiental. ¿Te has fijado, por ejemplo, en la cantidad de palmeras washingtonias que se han plantado? Cuando esas palmeras crezcan las copas toparán las unas con las otras. Se van a formar verdaderos bosques, de palmeras y de todos esos arbolitos que ahora parecen escuchimizados. Esos árboles crecerán y para entonces ya nadie los podrá quitar. Algún día, las casas, que se han construido con materiales de mala calidad, se caerán, y los árboles perdurarán.

Mi hermana dixit.

No lo digo por hacerme la que sabe más que nadie, pero es que a mí misma se me olvida. Todos los medios españoles desinforman sobre lo que ocurre en Venezuela, Bolivia y países latinoamericanos en la misma onda. (Me hizo gracia cuando en una entrevista le preguntaron a Evo Morales qué le diría al recién elegido presidente paraguayo y respondió: “Bienvenido al eje del mal”).
No sé la razón profunda (aunque la sospecho, y no quiero hacerlo), pero la actitud de los medios españoles, no sólo de los tradicionalmente de derechas, sino especialmente El País y recientemente Público, hacia estos gobiernos es de auténtica inquina.

Un ejemplo reciente: imaginaos que en España se celebra un referéndum, y resulta que hay zonas, pongamos por caso, País Vasco y Cataluña (y el paralelismo lo paramos ahí porque no es comparable), donde el porcentaje de votos de aprobación es menor y no llega al 50%, pero al final es aprobado. ¿Titularía al día siguiente El País “España se rompe”, “Zapatero divide a España”? No. Pues eso hace con Bolivia, cual Jiménez Losantos cualquiera. Y eso que la constitución boliviana, tampoco he profundizado mucho en el tema, recoge aspectos tan “terribles” como el reconocimento de los derechos de los pueblos indígenas o la prohibición de privatizar el agua y la electricidad. Qué cosa tan tremenda.

Haciéndome eco de uno de los comentarios más repetidos en los últimos tiempos, es increíble como siempre se ha criticado cualquier nacionalización por parte de estos países pobres, pero ahora, cuando se trata de insuflar dinero a los bancos o incluso nacionalizarlos a todos, hasta a los neocons les parece estupendo. Hay que ser hipócrita.
Y también, al hilo, me repatea cuando el gobierno español se lanza a pecho descubierto a defender a compañías tipo Repsol, BBVA y Telefónica, porque son españolas. Que son unas putas compañías privadas, que la mitad de los accionistas no son españoles ni nada, y aunque lo fueran. ¿Qué preferimos, que los beneficios de unas explotaciones petrolíferas redunden en una compañía privada (en las carteras de los accionistas, que son los mismos de los bancos y las inmobiliarias) o en los habitantes empobrecidos de estos países? Igual el gobierno, antes de lanzarse, debiera preguntar a sus propios votantes.

Fue escandalosa la manipulación que El País realizó no hace mucho, cuando las revueltas en Bolivia. Había dos grupos, los opositores, violentos y organizados, y los indígenas que apoyaban a Evo Morales, que en esta ocasión decidieron apostarse pacíficamente junto al Palacio presidencial para mostrarle su apoyo. El País no dudó en mostrar a los violentos (que se ven que son niños pijos con pelas suficientes como para hacerse “escuditos” de serie –encima con el emblema de Santa Cruz, el núcleo de la oposición al gobierno, que hay que tener poca idea para no darse cuenta-) como si fueran los que apoyaban a Morales, y a los pacíficos (indígenas) como si fueran los pobrecitos opositores.
Pues bien, El País tardó diez meses en dar explicaciones. Y en este caso no me cuela que fuera un error, lo siento.

El delito de estos gobiernos, principalmente, recae en cosas tan deleznables como, por ejemplo, pedir que las compañías extranjeras paguen impuestos como lo hacen en los demás países desarrollados, cosa que hasta ahora no hacían. Y claro, de no pagar nada, a tener que pagar una pasta, duele.
Sí, por ejemplo, aunque nos pueda parecer inconcebible, hasta que Chávez llegó al poder, ninguna compañía extranjera, las que manejan el grueso de la economía del país, ya fuera petroleras o de alimentación, pagaba impuestos. Eso no se cuenta.

Recientemente ha habido cambios en Público, se ha producido un trasvase de gente desde El País. En esta nueva línea, nada más destituir al director (cuyo blog desde entonces está mejor que nunca), se ha cambiado al corresponsal en Venezuela. Demasiado sospechoso.

Hay que tener mucho cuidado. Estamos intoxicados todos, yo la primera. Es fácil, y críticos como somos, dejarnos llevar.
Así que cuando leo algo sobre esto en El País, o ahora en Público (mi panfleto favorito), tengo que sacar el chip de alerta y pensar que me la pueden estar metiendo (más de lo habitual).
No es que yo a Chávez le tenga simpatía. El tipo tiene un ego del tamaño de varios campos de fútbol (la medida española de las cosas), y es impresentable su ansia de perpetuarse en el poder, pero se trata a estos países como si fueran dictaduras, y no lo son. Cuando lo sean, entonces entenderé la actitud de acoso y derribo, pero hoy por hoy no lo son, y lo que hacen los medios españoles es ningunear la voluntad política de esos pueblos.

*Quitando lo chabacano que es Chávez, ha tenido puntos históricos estos años, como cuando llamó borracho a Bush (“danger, danger”), o cuando a raíz de la expulsión del embajador de EEUU de Bolivia (que era de la CÍA y apoyaba un golpe de estado, cosa que no me creo que sea mentira, ni baladí), dijo “váyanse al carajo”, “yanquis de mierda”. Diplomacia fina no es, la verdad, pero dio en el clavo sobre lo que muchos pensaban. Por ejemplo, El País hizo más hincapié en las palabras del presidente venezolano que en la profundización sobre el hecho gravísimo de la incitación al golpe de estado sobre un estado democrático (el enésimo).

Me llamó la atención algo que dijo Chávez en su discurso durante la última reunión del Foro Social Mundial. Decía que allí se habían encontrado un militar (él mismo), un obispo (el presidente de Paraguay), un chicago boy (Correa es un economista de la Escuela de Chicago –de ésos que EEUU formaba para luego gobernar Latinoamérica en el neoliberalismo, si no en una dictadura- reconvertido) y un tupacamaru (Morales). Es verdad que los tiempos cambian una barbaridad. Años atrás, los tres primeros hubieran sido los dictadores perfectos, y el cuarto, el opositor perseguido.

Tampoco hablan nunca los medios de la erradicación del analfabetismo en los niños de Bolivia y Venezuela, que a día de hoy es total. Y con democracia, que no son Cuba. Tampoco de la corrección en los índices de pobreza. Según la ONU, en los últimos años, en los únicos países donde el problema del hambre ha mejorado de manera destacable ha sido en Brasil y los del entorno. Ya lo digo, para mí esos presidentes (quitando a Lula, que tiene un pase, aunque haya defraudado a muchos) no son santo de mi devoción, demasiado brutos, demasiado aire paleto (habría que ver su opinión sobre la homosexualidad, por ejemplo, -y los indígenas muy guays todos, pero son machistas a más no poder-), pero sólo con lo que ya han hecho, para como está el mundo, me vale.

Me he dado por vencida. No me entero de nada.
Últimamente, he tratado de informarme sobre el estado actual del mercado de las semillas en el mundo. De entrada, parto de que las transgénicas son malas. Es simple golpe de intuición. ¿Y por qué son malas? Porque todos alguna vez hemos recibido informaciones esporádicas de que así es y porque la manipulación de la naturaleza siempre nos vino grande (a las pruebas me remito). Los ecologistas dicen que son malas, y las multinacionales explotadoras que buenas. Con el recorrido que llevamos no hay duda de por dónde van los tiros.

Pero hay tanta información inconexa que es imposible ordenar un patrón:
–    Agricultores indios se suicidan en masa
–    Las semillas transgénicas producen frutos estériles
–    Las mutaciones podrían no ser estables
–    Las multinacionales presionan a los gobiernos
–    Las instituciones crean estándares permisivos
–    Los certificados ecológicos impiden la utilización de transgénicos (por algo será)
–    Francia es la mayor detractora de las semillas transgénicas
–    Francia es el primer país que autoriza ciertas semillas transgénicas
–     ¿???

Sobre cualquier otro tema, uno piensa que metiéndose en internet va a encontrar información suficiente como para hacerse una idea general del tema. En este caso no.
Los conceptos básicos, muy básicos, los tengo claro, pero después no he visto campo sobre el que haya mayor oscurantismo, intereses creados y desinformación como en éste. Y todo tratándose de un elemento tan básico, tan ligado a la supervivencia de la humanidad, como son las semillas de la comida que nos sustenta. Ya sé que es un tema sobre el que no tengo formación ni experiencia previas, pero lo dicho, me rindo.
Alguien, sin embargo, debería cuidar no sólo de vigilarlo, sino de informar de manera clara a la población de temas, que aunque en principio no les importen, les afectan de manera importante.

¿De dónde viene la comida? No vale sólo “Piña, Costa Rica” (por cierto, en Costa Rica apenas hay variedad de frutas en los mercados, son todas para la exportación mientras parte de la población está desnutrida-). Piña, ¿de dónde, cómo? ¿Y la harina de los bollicaos?, ¿y el maíz de los cereales?, ¿y la fruta del yogur?
No entremos en la carne, que es tema aparte y peor.
Cómo y dónde, ¿son sanos?, ¿son transgénicos?; bueno, y ya llamadme ilusa, ¿en qué condiciones laborales estaban los trabajadores que recolectaron esa comida?
Ni idea, ¿verdad?
Pero es que aunque os queráis enterar nunca lo lograréis, ni eso ni saber quién mueve el cotarro exactamente, o cuántos millones se manejan. Parte del motivo es que lo hacen en países en desarrollo con nula transparencia.

Nestlé, Monsanto, ellos se lo guisan, nosotros nos lo comemos, a ciegas.

No tengo remedio, más que comprobado, y a esta edad ya no voy a cambiar: soy nocturna.

Por suerte, o porque me era vital montármelo así, tengo un horario más o menos flexible. Todos los días me propongo “madrugar” y es raro cuando lo consigo, normalmente cuando no hay más remedio y he quedado con alguien, o tengo que ir al banco, administraciones varias y esos sitios horribles en los que hay que esperar cola. Por las mañanas soy un zombi, y por las noches un vampiro.

Las tardes son magníficas, rindo a gusto, y a veces, cuando me entretengo, me pilla la madrugada. Si no estoy realizando ninguna actividad que sea incompatible, pongo la tele de fondo, por evitar el silencio de la noche, compañía lo llaman algunos.

Recuerdo los tiempos de las teletiendas, aquel magnífico wok, los cuchillos indestructibles que lo cortaban todo, bayetas mega absorbentes, hasta que llegamos a los más modernos (y odiosos) aparatos de gimnasia, los que te infringen descargas y los que acaban de percheros o bajo la cama. Nunca pensé que podría añorarlas. Ahora quedan pocas, como mucho la del ordenador normalito a precio caro que te venden como prodigio de la tecnología.

Ahora, a altas horas de la madrugada, la programación que te sueles encontrar son unos concursos horrendos (Noche de suerte, Ganas de ganar…) con unos presentadores chillones que parecen elegidos por su capacidad de hablar mucho y no decir nada, y sobre todo de molestar, llamar tu atención. Por no hablar de la música, estridente y acelerada, que incita al asesinato. Estos concursos, cloneados en todas las cadenas, ofrecen unas cantidades supuestamente atractivas a cambio de llamar por teléfono y responder a una pregunta, cuanto más tonta mejor. Toda la producción consiste en un rincón de plató (por llamarlo de alguna manera) cutremente decorado, y al presentador no da la sensación de que le paguen más que a cualquier becario medio. Por supuesto, no explican que las tarifas convierten en risibles las de los teléfonos eróticos.

Ejemplo:

Me ponen de muy mal humor, no acierto a encontrar el mando cuando aparecen. Alguna vez, si estoy muy concentrada, no me doy cuenta hasta que noto que algo me molesta y no sé lo que es. Cuando por fin cambio el canal, el descanso es infinito.

Esos programas proliferaban hace años en las televisiones locales y recuerdo que hubo una sentencia, o una declaración de alguna institución, o algo así, que ordenaba su retirada. La razón era que constituían un engaño, no sólo por los precios de la llamada, sino porque al televidente, sobre todo si era una persona mayor o con poca formación, le daba la sensación de que tenía alguna posibilidad de ganar cuando se demostró que ésta era prácticamente inexistente. Sin embargo, la llamada sí la solían coger, y te mantenían mucho tiempo en espera. Si luego no entrabas al concurso (en ningún sitio dicen que si llamas lo más seguro es que no puedas participar, y al ser las preguntas tan fáciles mucha gente se ve tentada a hacerlo) alegaban falta de tiempo o algo similar. Es el juego de azar más caro en relación precio/posibilidad de premio y el menos regulado. No sé qué ocurrió después, ni por qué motivo esas razones se olvidaron y las televisiones nacionales volvieron a dar cabida a estos concursos-engaño. Por otro lado, pienso que negocio bien lucrativo debe de ser cuando ha triunfado de esta manera. Además, cada vez comienzan en un horario más temprano.

Son una plaga. Hay un momento de la noche en que la única cadena que no los emite es la Primera. La 2 suele recoger algún evento deportivo decisivo, del tipo balonmano, partido de cuartos entre Estonia y Alemania. La Primera emite un debate político relativamente interesante, el problema es cuando empieza a repetir las noticias cada quince minutos y te las aprendes de memoria. Si hay alguna noticia especialmente molesta/trágica/mal hecha, la rayada alcanza límites insospechados.

Yo me pregunto, ¿tan difícil es programar una cosita normal, no degradante? Nada caro, entiendo que esos horarios apenas son rentables, no pido nada del otro mundo: un documental antiguo, una peli serie B, unos vídeos musicales, cualquier cosa. Hasta con una teletienda me conformaba, a eso hemos llegado, lo que demuestra que todo siempre podía ser peor.

Qué tiempos aquellos de las pelis gafapasta de la 2 hasta las tantas. Pero con eso te entretenías, las acababas viendo. No sé ni lo que quiero.

.

Y para terminar, continuando con los patetismos, el clásico de la presentadora borracha:

(No lo pongo por mofarme de la muchacha -aunque tiene su gracia-, sólo pienso que, en el fondo, representa la mejor parodia de este tipo de programas, destaca sus incongruencias y ese hablar por hablar).

Nos han hecho el truco, una vez más.

Yo lo utilizo mucho con mi pobre madre, que si no ya le habría dado a estas alturas.

El truco, cuyo objetivo es paliar el efecto de terror en la víctima, es éste:

Trasladado a mi vida, hace años (ejemplo):
– Mamá, que me voy a estudiar al extranjero
– ¿Pero cóóómo?
– Me voy a EEUU, a la costa oeste, decidido.
– ¿Quéééé?
– Bueno, me lo he pensado mejor, me voy sólo a Londres.
– Ahhhh, bueno.

Trasladado a una situación cotidiana (bastante desagradable por cierto, ojalá nunca nos tengamos que ver en ésas):
Una persona que conoces tiene un accidente y está en la UCI. Se lo tienes que comunicar a su familiar. No le das la noticia de golpe. Le dices: “Fulanito ha tenido un accidente y sería conveniente que fueras al hospital”, para que se le vaya haciendo el cuerpo. Cuando va, se encuentra con la verdadera situación.
Ahí estarás tú luego para abrazarlo y decirle que se pondrá bien.

Trasladado a la vida política y económica de este país:
Sale Solbes, (que sabía seguro de la inminente publicación de la previsión de la UE; digo yo que Almunia algún telefonazo le habría echado), y le da una entrevista al País, diciendo que las cifras del paro eran peor de lo que se había calculado en un primer momento (16%), las del decrecimiento ni te cuento y “vivimos una situación insólita; vamos a algo muy excepcional“. Tres días después sale el Comisario europeo Almunia, cuando aún nos estábamos haciendo el cuerpo, diciendo que la cosa es mucho peor, que el paro se irá al 19%, el decrecimiento al 2% y las previsiones “encierran un nivel de incertidumbre excepcional” (excepcional otra vez, hummm, tú verás que el paciente está muerto). Al día siguiente aparece Zapatero en la SER dando palmaditas en la espalda, diciendo que no será para tanto, que fijo que nos recuperamos un poco antes, que no se habían tomado en cuenta las supermedidas del gobierno. Ay, ay.

Nota: Sobre las supermedidas tengo yo mis objeciones. Consisten, entre otras cosas, en dar respaldo a los bancos y financiar a ayuntamientos y otras instituciones públicas para que creen empleo, a través de la construcción de infraestructuras y similares.
Si ése era “el único margen que tenían contra la crisis” se lo han gastado muy tontamente. A estas instituciones se les da un plazo muy breve para que presenten proyectos. Deprisa y corriendo, no se ha pedido ni el 50% del dinero disponible. Pan para hoy y hambre para mañana, es seguir alimentando al enfermo del sector de la construcción, para disimular desempleados. Antes o después, esos trabajadores volverán al paro. Se podía haber invertido en industrias con futuro. Pero tanta planificación nos supera, parece.

Llevo tiempo sin escribir. Muchas han sido las razones: internet caído por más de una semana, viajes, el amor, el estrés, la falta de tiempo y varios posts sobre la crisis abortados para evitar ponerle el cuerpo malo a nadie. Me dije a mí misma que, una vez llegado el lobo, lo mejor que podía hacer era dedicarme a la frivolidad. Mira que lo he intentado, pero no me dejan.
Leo, (ya había oído rumores, no me lo terminaba de creer), pero leo:

“Gallardón pondrá cámaras en Lavapiés para controlar a los antisistema y a los islamistas”.

Amos, amos, amos. Estoy que trino.
Lo que faltaba. Puto Gallardón, que se ponga él la cámara en el culo. (Iba a poner asteriscos, pero he pensado que no, así me desahogo más).

Yo vivo en Lavapiés, y como yo varios de mis amigos. No somos radicales ni islamistas, ni tampoco tenemos necesidad de que nadie nos vigile día y noche a través de una camarita. Y si fuésemos radicales y/o islamistas, ¿qué? ¿Alguien vigila a los fachas de Serrano o a los opusinos? Que esto ES una DEMOCRACIA (deficitaria, pero por lo menos habrá que conservar lo que hay) y cada cual puede pensar como quiera sin que por ello se le persiga, y esto constituiría persecución.
Dice el coordinador general de Seguridad y Emergencias del Ayuntamiento, Jesús Mora, atención a la frase: “Aunque haya buenas cifras estadísticas, si el ciudadano no tiene percepción de seguridad, no sale a la calle y ésta es ocupada por otro tipo de personas”.
1) ¿¿Qué no sale a la calle?? Pero si Lavapiés es un hervidero, ésa es su gracia, terrazas llenas, montones de barecitos de todo tipo, tiendas de barrio – de pakistaníes, chinos, las de toda la vida…- Bullicio, vida. Y libertad, dentro de lo que cabe.
2) ¿¿¿Otro tipo de personas??? Las personas que no son ciudadanos, ¿no?

Yo entiendo que Lavapiés no es el sitio más seguro de España, que se debería hacer algo con los borrachos de la plaza (¿servicios sociales?) y con los traficantes de poca monta (actuación policial quizá, pero efectiva, no masiva, y de todas formas, a mí personalmente no me molestan tanto), pero ¿y el resto? Lavapiés tiene una gracia y es que ninguna etnia/grupo social predomina sobre los demás, lo que lleva a un valioso equilibrio, delicado, eso sí. Esta variedad influye en que Lavapiés esté lleno de vida. Además, es uno de los pocos sitios de Madrid donde, a pesar de encontrarse en pleno centro y estar habitados por gentes tan distintas, todavía hay conciencia de barrio.
Lo que quieren hacer es cargarse Lavapiés, por eso, porque está en el centro (en otros lugares de la capital hay muchísima más inseguridad ciudadana). Era el siguiente caramelo para los especuladores, pero les estorbaba tanto moro y tanto perroflauta, que echaban para atrás a los burguesitos de bien deseosos de esclavizarse de por vida. A pesar de que las casas han bajado y las inmobiliarias decaído, Lavapiés permanece como la siguiente frontera.

Y ahora habrá cámaras. ¿Dónde las pondrán? En la plaza seguramente, más de una. Que encima el que vaya a hacer alguna barrabasada la seguirá haciendo igual, porque se sabrá de memoria dónde están situadas.

Ay, me acuerdo del día que llegó la poli con los caballos, la “Policía Montada de Madrid”, qué ridículos son, porque ya me diréis a mí, con el barrio lleno de cuestas la efectividad que puede tener un caballo allí, se pasan más tiempo resbalándose que en equilibrio, y pobres animalitos meterlos en todo el bullicio y la contaminación de centro. Me acuerdo que llegaron y automáticamente todos (negros, marroquíes, indios, latinos, la señora del carrito del la compra, yo, todo el que pasaba por allí) nos empezamos a descojonar en su cara, pero de revolcarse, es que era una risa. Y los polis lo sabían, pasaron del orgullo de voy montado a caballo a tierra trágame.

Bueno, a lo que íbamos, que no me da la gana que haya una cámara grabándome cuando entro, salgo, compro, registrando quién me acompaña, o si algún día llego a altas horas de la madrugada en estado lamentable. ¿Y seré sospechosa si saludo a los del restaurante libanés o charlo con los del kebap –como hago frecuentemente, porque esto es un BARRIO y la gente es amable en general-? ¿Y quién es antisistema? ¿Los que viven en el tercero?, ¿los que van a comer las croquetas de Melo´s –qué ricas-?, ¿yo? ¿Hace falta llevar rastas o leerán el pensamiento también?

Le voy a contar a Gallardón una bonita historia, que sé que no la va a leer, pero como hasta a día de hoy soy libre, la cuento:

Hace muchos años, el presidente de un poderoso país visitó Granada. Como era de esperar, puesto que es lo que se hace con todos los mandatarios y visitantes ilustres, el alcalde del momento, un tal Berbel, pepero para más señas, llevó al presidente a contemplar la puesta de sol desde el Mirador de San Nicolás, tras lo cual dicho presidente exclamó (por quedar bien o porque quizá lo pensaba, quién sabe) que era la “la puesta de sol más bella del mundo”.
El alcalde, henchido de orgullo, mandó hacer un monumento en honor de dicho presidente. Daba igual que dichas vistas hubieran existido por más de quinientos años, que notables poetas, artistas y destacados personajes las hubiesen alabado con palabras más reseñables. El merecedor del monumento, en mitad del mirador, rompiendo la simplicidad y armonía, la paz del mismo, y molestando la estancia de futuros visitantes, era Bill Clinton.
Los vecinos y los que habitualmente iban a relajarse con esas vistas se sintieron ofendidos. La indignación recorrió el barrio del Albaicín y toda la ciudad. Entonces sucedió algo. El que pasaba por allí e iba comiendo chicle le pegaba el chicle. El que tenía pintura lo grafiteaba. Otro pasaba y le rompía un piquito, otro un trozo más grande. Al final, uno hasta se atrevió hasta con un taladro. Dos meses después el busto de Bill Clinton era una masa amorfa de piedra y daba asco. El ayuntamiento supo inútil restaurarlo.

Mirador de San Nicolas
Mirador de San Nicolás

No es lo mismo, pero las cámaras van a durar nada y menos. Más de uno va a practicar el tiro de piedra a cámara en sus ratos libres, lo auguro. Lavapiés no es la Gran Vía.